Papa León XIV: ¿De qué temas centrales habló hoy en Montevideo?
El papa León XIV inició su visita a Uruguay abordando la institucionalidad, la salud mental y la tecnología
En la primera jornada de su visita apostólica a Uruguay, programada del 6 al 8 de noviembre, el papa León XIV pronunció un discurso institucional en la Plaza Independencia de Montevideo ante el cuerpo diplomático y representantes civiles. La agenda del día incluyó el rezo de las Vísperas en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción y de los Santos Felipe y Santiago junto a la jerarquía católica local. En su mensaje, el pontífice destacó el valor de la democracia uruguaya, recordando el cumplimiento de cuatro décadas de institucionalidad ininterrumpida y situando la autoridad pública como un servicio orientado al bien común.
Para enmarcar su mensaje, el pontífice tomó como referencia las representaciones en bronce de la estatua a José Gervasio Artigas sobre el Éxodo de 1811, destacando los principios de soberanía ciudadana y responsabilidad gubernamental. Asimismo, anunció su traslado a la localidad de Florida para encomendar la visita pastoral ante la imagen de Nuestra Señora de los Treinta y Tres.
"Durante estos días, tendré la alegría de recorrer algunos lugares de esta tierra, acercarme a su historia y encontrarme con hombres y mujeres que, en realidades muy diversas, forman parte de la vida del país. Entre esos lugares, Florida ocupa un sitio particular, donde se venera a Nuestra señora de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay. Al comenzar mi visita, deseo poner bajo su protección a quienes encontraré en mi camino. Su presencia acompaña una página decisiva de la historia nacional", dijo.
¿Cuál es la postura expuesta sobre la familia, la tecnología y el trabajo?
Durante su intervención, León XIV vinculó el contexto demográfico de Uruguay con la necesidad de fortalecer el soporte social a la familia. El pontífice afirmó que la protección del concebido en el seno materno y el acompañamiento a los padres forman un conjunto inseparable que la sociedad debe respaldar, haciendo referencia a los precedentes doctrinales expuestos por Juan Pablo II y Benedicto XVI respecto a la dignidad intrínseca de la persona humana.
En el ámbito laboral y educativo, el santo padre sostuvo que la formación escolar debe dar paso a oportunidades de empleo formal donde el ser humano no quede subordinado al proceso productivo. Frente al avance de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, remarcó que las herramientas técnicas deben estar al servicio de las capacidades individuales y no sustituir el valor de la persona.
"Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. Jesús mismo quiso asumir esta condición al encarnarse. Acoger una nueva vida requiere que el padre se comprometa junto a la madre, que la familia preste su apoyo, y que existan unas condiciones sociales que permitan a ambos criar y cuidar a sus hijos. La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables. La familia sigue siendo el primer ámbito en el que cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás. San Juan Pablo II, que también tuvo la alegría de visitar esta tierra, lo expresó con una frase que conserva toda su fuerza. El futuro de la humanidad se fragua en la familia", resaltó.
¿Qué planteamiento realizó respecto a la salud mental y los sectores vulnerables?
Al analizar las figuras del friso histórico dedicadas a los ancianos y enfermos, el papa León XIV abordó la problemática de la salud mental y las tasas de suicidio. El pontífice argumentó que los servicios de atención médica, la red familiar y la cercanía comunitaria son elementos esenciales para evitar el aislamiento de las personas que atraviesan cuadros de angustia o pérdida de esperanza.
Al aludir a su reciente experiencia personal con la enfermedad y la atención médica, el obispo de Roma remarcó la importancia de que los sistemas de salud garanticen el acceso equitativo a diagnósticos y tratamientos sin distinción de capacidades económicas, extendiendo los cuidados hasta el término natural de la vida.
¿Cómo evaluó la laicidad del Estado y el rol internacional de Uruguay?
Respecto al ordenamiento constitucional, León XIV indicó que la laicidad del Estado debe garantizar la convivencia pacífica y el respeto recíproco entre creyentes de diversas confesiones y no creyentes. Aclaró que este principio no limita las manifestaciones religiosas al ámbito privado, permitiendo la contribución pública de las comunidades al bien común dentro de los márgenes legales.
En el plano regional, el pontífice saludó la disposición constitucional uruguaya referida a la resolución de controversias internacionales mediante el arbitraje y los mecanismos pacíficos. Finalmente, resaltó la condición de Montevideo como sede del Mercosur y recordó los antecedentes diplomáticos entre la Santa Sede y la República Oriental del Uruguay, iniciados en 1832 con la designación del primer Vicario Apostólico bajo el pontificado de Gregorio XVI.
"Con una historia de fe y de servicio que se remonta a siglos atrás, la Iglesia desea seguir ofreciendo al pueblo uruguayo aquello que ella misma ha recibido, a Jesucristo y la esperanza de su Evangelio, y colaborar desde su propia misión con cuantos trabajan por el bien común y la dignidad de cada persona. Que estos días nos permitan fortalecer cuanto nos une y renovar la confianza con la que se afrontan las dificultades y se prepara lo que está por venir", concluyó.