EE.UU. libera segundo lote de archivos clasificados de ovnis
Siguiendo la orden presidencial de Donald Trump iniciada el 8 de mayo, el Pentágono busca transparentar expedientes de inteligencia que datan de la Guerra Fría.
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos publicó este viernes un segundo compendio de informes, registros visuales y expedientes metodológicos enfocados en el análisis de avistamientos de objetos voladores no identificados.
El paquete de datos expone de forma detallada las comunicaciones de pilotos, operarios de radar y personal de seguridad del Estado que reportaron la presencia de orbes luminosos, estructuras en forma de disco y ráfagas de fuego cuya trayectoria desafiaba las tecnologías aeronáuticas de la época.
¿Cuál es el origen de las desclasificaciones ordenadas por Donald Trump?
La difusión masiva de este material responde a una directiva del mandatario Donald Trump, incorporando a su administración como el último eslabón de un largo proceso de apertura de información gubernamental respecto a los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), cuya línea de tiempo formal se inició en las oficinas federales a fines de la década de 1970.
El presente lote complementa la información del primer paquete documental liberado el pasado 8 de mayo. El actual secretario de Defensa, Pete Hegseth, remarcó que el propósito central es poner a disposición del público ciudadano las herramientas de evaluación que poseían las Fuerzas Armadas para que la opinión pública examine el material de manera directa y objetiva.
¿Qué revelan los informes de la base militar de Nuevo México?
Uno de los puntos de mayor interés para los analistas civiles radica en una carpeta técnica compuesta por 116 páginas de información clasificada. El documento recopila las incidencias registradas en el complejo militar de Sandia, en Nuevo México, un emplazamiento estratégico durante el desarrollo de la Guerra Fría.
Entre 1948 y 1950, los oficiales de dicha base contabilizaron un total de 209 alertas de seguridad aérea provocadas por el desplazamiento de esferas de tonalidad verde y objetos con morfología de disco.
A pesar de los múltiples operativos de interceptación y de las comisiones de investigación dispuestas por el Departamento de Defensa en aquellos años, los eventos quedaron archivados bajo la categoría de origen desconocido.
Los analistas modernos enfatizan que, si bien los textos exponen anomalías físicas reales y bitácoras de vuelo inéditas, carecen de datos o pruebas científicas que vinculen estos sucesos con naves o seres de origen extraterrestre.
Por orden del presidente Donald Trump, el Departamento de Defensa de EE.UU. publicó un segundo lote de archivos desclasificados sobre el fenómeno ovni, continuando con el proceso de apertura iniciado a principios de mayo. Los documentos exponen 209 registros de esferas verdes y discos inexplicables captados en las inmediaciones de la zona militar restringida de Sandia, Nuevo México, entre 1948 y 1950. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió la necesidad de terminar con el secretismo en torno a los fenómenos anómalos, aunque los especialistas recalcaron que los textos no demuestran la existencia de civilizaciones alienígenas.