Chile instala tetrápodos en frontera con Perú para frenar migración irregular
Las estructuras forman parte del plan Escudo Fronterizo impulsado por el presidente José Antonio Kast y buscan reforzar el control contra el contrabando, el narcotráfico y el ingreso irregular de migrantes
Chile inició la instalación de enormes estructuras de hormigón en sectores estratégicos de su frontera con el Perú como parte de una nueva estrategia de control territorial destinada a combatir la migración irregular y otras actividades ilícitas.
Los denominados tetrápodos, bloques de concreto de aproximadamente 16 toneladas cada uno, fueron colocados en dos puntos de la región chilena de Arica y Parinacota, específicamente entre los hitos fronterizos 8 y 9, así como entre los hitos 10 y 11.
Estas estructuras son visibles desde territorio peruano y han llamado la atención de ciudadanos y autoridades debido a sus dimensiones y ubicación. De acuerdo con las autoridades chilenas, la medida tiene como objetivo impedir el tránsito de vehículos utilizados para el traslado irregular de migrantes, así como para actividades vinculadas al contrabando y al narcotráfico.
La instalación de los tetrápodos forma parte del denominado plan Escudo Fronterizo, una iniciativa impulsada por el presidente de Chile, José Antonio Kast, orientada a reforzar la seguridad en los pasos no habilitados de la frontera norte del país.
Además, esta acción complementa la construcción de zanjas de seguridad que ya registran un importante avance en distintos sectores de la zona limítrofe.
Reacciones de ciudadanos
La medida ha generado diversas reacciones entre ciudadanos de Tacna, quienes consideran que el control fronterizo es una responsabilidad compartida entre ambos países.
“Quienes pasaban por la frontera cuando no existía la zanja eran narcotraficantes y algunos contrabandistas. Eso hace daño no solo a la economía de Chile, sino también a la del Perú”, señaló un ciudadano consultado.
Los tetrápodos son estructuras ampliamente conocidas en ingeniería costera, donde suelen utilizarse como rompeolas para reducir el impacto de las corrientes marinas y proteger infraestructuras portuarias.
Sin embargo, el gobierno chileno decidió adaptar estas piezas como barreras físicas para restringir el paso de vehículos por rutas informales y fortalecer el control de la frontera terrestre.
La instalación de estos bloques se suma a otras medidas implementadas por Chile en los últimos años para enfrentar el incremento de los flujos migratorios irregulares y combatir las organizaciones dedicadas al tráfico de personas y actividades ilícitas en la zona fronteriza.