Maripaz despreció a los Gonzales y negó a Eduardo vivir con ellos
La hija de Tito entró en pánico al encontrarse cara a cara con Eduardo en su casa, desatando una insólita mentira para salvar las apariencias
Los enredos y las mentiras piadosas continúan generando momentos de máxima tensión en Al fondo hay sitio.
Todo se desató cuando Maripaz vivió uno de los instantes más bochornosos de su vida al salir tranquilamente de la ducha y encontrarse cara a cara con Eduardo nada menos que dentro de la casa de los Gonzales.
La descarada mentira de Maripaz a Eduardo frente a Olinda
Dominada por la tremenda vergüenza y el pánico de que el joven descubriera dónde vive realmente, la muchacha intentó salir del paso de la forma más insólita: fingiendo que no era ella misma, sino su supuesta prima Lucía.
Minutos más tarde, tras cambiarse de ropa rápidamente, la hija de Tito volvió a aparecer aparentando ser Maripaz para saludar al muchacho con total desparpajo.
Sin embargo, el teatro se le vino abajo de inmediato cuando Eduardo, desconcertado por la situación, le soltó la pregunta clave: "¿Tú vives acá?". Con total frialdad y un evidente desprecio hacia su propio hogar, Maripaz negó rotundamente la verdad: "No. No. No, lo que pasa es que yo y mi prima Lucía somos muy amigas de Britani, ¿no?".
El remate de Olinda y el rechazo de Eduardo
La farsa duró poco ya que Britani no dudó en desmentirla en el acto con un seco: "¿Desde cuándo?", obligando a Maripaz a hacerse la desentendida entre risas nerviosas mientras intentaba disimular el incómodo momento.
Viendo el panorama, Olinda intervino intentando apaciguar las aguas y preguntó: "¿Dónde está tu prima, Maripazita? Yo también la quiero conocer". Tras un intercambio de risas tensas, la mujer le hizo una generosa oferta culinaria a la visita: "Bueno, ¿quieres que te prepare un poquito de mazamorrita de chuño? Te invito".
Al escuchar la propuesta y ver la cara de terror y rechazo que puso Maripaz ante la humilde invitación, Eduardo prefirió dar un paso al costado y declinó tajantemente: "No, no, no quiero, Olinda. Gracias", dejando en evidencia la vergüenza insostenible de la joven.