Katia Palma destruye a Rosángela Espinoza tras amarga derrota
Katia no tuvo piedad con la combatiente tras caer ante Karen Dejo y le lanzó un ácido dardo en vivo
La pista de Esto Es Guerra volvió a echar chispas con un clásico enfrentamiento femenino de alto voltaje.
Enfrentamiento entre Karen Dejo y Rosángela Espinoza
Rosángela Espinoza y Karen Dejo midieron fuerzas en un circuito individual donde ambas arrancaron a máxima velocidad, manteniendo una paridad absoluta durante la mayor parte del recorrido que presagiaba un final "de fotografía".
El punto de quiebre llegó en el tramo definitivo, donde las competidoras debían destruir una estructura de madera a martillazos para extraer ocho cubos y alinearlos con perfecta precisión sobre una delgada base.
Mientras la 'Sabrosura' ejecutó la maniobra sin titubeos, la 'Chica Selfie' empezó a tener severas complicaciones al balancear las piezas.
Esos valiosos segundos perdidos fueron aprovechados al máximo por Karen, quien salió disparada a tocar la campana para consolidar una victoria de oro junto a los guerreros.
Sin embargo, el momento más tenso y picante de la noche ocurrió segundos después de sonar la campana. Lejos de guardar compostura, la conductora Katia Palma aprovechó la frustración del bando contrario para lanzarle una humillante e hiriente burla a la integrante de los combatientes.
Katia Palma se burló de Rosángela Espinoza tras derrota
“Rosángela, muñeca. No te puede ganar Karen Dejo, sigue haciendo tus TikToks”, disparó con sarcasmo Palma a través del micrófono, minimizando el esfuerzo de la modelo y enviándola a enfocarse únicamente en sus redes sociales.
El ácido comentario no cayó nada bien en la 'Rousse', cuya cara de indignación y rabia no se hizo esperar frente a las cámaras.
Al verla totalmente desencajada por el ataque de la presentadora, su capitán Pancho Rodríguez tuvo que intervenir de inmediato para contenerla y calmar las aguas en el bando rojiverde.
Por su parte, Mathías Brivio sacó las garras por su competidora y frenó en seco a su compañera de conducción por la innecesaria provocación: “¡Qué pesada eres! ¡Por favor! ¡Dios mío!”, recriminó, dejando en claro que la rivalidad entre la mesa de conducción y los competidores está más ardiente que nunca.