Doña Nelly pidió perdón a Don Gilberto: “No me guardes rencor”
Don Gilberto sufrió un ataque cardíaco y se reencontró con doña Nelly, quien sorprendió al pedirle perdón por algo grave
La tranquilidad de Las Nuevas Lomas se destruyó por completo con la inesperada llegada de Aparecida, la verdadera hija de Don Gilberto.
Don Gilberto se reencontró con Doña Nelly
Sin titubear, la mujer se presentó ante toda la familia Gonzales para desenmascarar públicamente a Gilary, revelando que nunca estuvo enferma y que, en realidad, la joven ni siquiera es nieta del entrañable anciano, sino una estafadora que les estaba robando su dinero con base en crueles engaños.
El impacto de descubrir que habían sido víctimas de una vil farsa fue demasiado fuerte para el noble corazón de Don Gilberto. Superado por la impresión y la tristeza, el patriarca sufrió un fulminante paro cardíaco que lo dejó al borde de la muerte, desatando el pánico absoluto entre sus seres queridos.
Mientras los médicos y su familia luchaban por retenerlo en este mundo, el alma de Don Gilberto emprendió un viaje espiritual. En una de las escenas más emotivas y nostálgicas, el anciano apareció en un escenario celestial donde se produjo el tan ansiado reencuentro con el gran amor de su vida: su inolvidable Doña Nelly.
“Palomita, qué dicha verte otra vez”, expresó Don Gilberto con profunda ternura al volver a ver el rostro de su amada esposa. Como en sus mejores épocas, ella le respondió con su clásico apelativo: “Viejo Chocho".
Doña Nelly pidió perdón a Don Gilberto
Sin embargo, la atmósfera de felicidad idílica se transformó rápidamente en desconcierto. Al verla, Don Gilberto se sinceró sobre el dolor que le causaba la traición sufrida en la Tierra: “Perdóname que no llegué ligero. Tengo un dolor muy grande”. Fue en ese instante cuando Doña Nelly rompió su habitual carácter fuerte para lanzar una frase que dejó a todos helados: “Tú eres el amor de mi vida. No me guardes rencor”.
Impactado por la inusual docilidad y la extraña actitud de su difunta esposa, el patriarca no pudo evitar cuestionarla: “¿Qué has hecho? ¿Por qué me hablas así?”. No obstante, no obtuvo una respuesta clara. La figura de la matriarca comenzó a desvanecerse en la luz celestial, mientras su voz se escuchaba cada vez más lejana repitiendo una última y enigmática palabra: “Perdóname”.
Afortunadamente para el clan Gonzales, el corazón de Don Gilberto volvió a latir y logró reaccionar a tiempo. Lejos de sentir alivio por haberla visto, el tierno viudo confesó sentirse sumamente preocupado e intrigado por ese desesperado pedido de disculpas de su 'Palomita'.