Verano en Ancón: mar, tradición y diversión al norte de Lima
El balneario histórico reúne ocho playas, paseos en lancha y las tradicionales anconetas que recorren el malecón desde hace más de seis décadas.
El calor aún se siente en la piel y el mar sigue llamando. A poco más de 40 kilómetros de Lima, el balneario histórico de Ancón se convierte en refugio para quienes buscan cerrar el verano frente al agua. Toallas extendidas, sombrillas abiertas y familias completas disfrutando del sol marcan el ritmo de un fin de semana distinto al norte de la capital.
Desde Playa Hermosa, la más amplia y concurrida, el movimiento comienza temprano. Niños que no quieren salir del agua, padres que intentan resistirse al primer chapuzón y abuelos que observan la escena bajo una sombrilla forman parte del paisaje.
¿Por qué elegir Ancón y no el sur?
Muchos visitantes aseguran que buscan evitar el tráfico hacia el sur. Ancón aparece como alternativa cercana y accesible. El trayecto se convierte en parte del plan, con amigos y familia listos para disfrutar desde el primer minuto.
La brisa marina acompaña cada paso por el malecón. El ambiente es relajado y familiar. El mar, tranquilo en algunas zonas y movido en otras, ofrece espacio tanto para nadadores como para quienes prefieren solo mojarse los pies.
¿Qué playas destacan en el recorrido?
Playa Hermosa concentra gran parte de los veraneantes. Sin embargo, la bahía completa ofrece hasta ocho playas que permiten elegir según el ánimo del día. Algunas más amplias, otras más reservadas.
En cada rincón hay grupos de amigos celebrando reencuentros. Parejas que recuerdan su primera cita frente al mar. Familias que regresan después de años y redescubren el balneario.
¿Cómo es el paseo en lancha por la bahía?
Desde el muelle parten embarcaciones que recorren la costa durante aproximadamente una hora. El trayecto permite observar casas lujosas, yates y catamaranes anclados frente a playas privadas.
Pelícanos sobrevuelan las aguas y se posan en las rocas que dibujan perfiles curiosos en el paisaje. El recorrido combina naturaleza y arquitectura, mostrando otra cara de Ancón.
¿Siguen vigentes las tradicionales anconetas?
Las anconetas, triciclos que recorren el malecón, siguen siendo parte del encanto local. Con más de 60 años de historia, continúan trasladando visitantes entre risas y saludos.
El paseo permite disfrutar la vista del mar mientras el conductor pedalea con ritmo constante. Es un viaje corto, pero cargado de tradición.
¿Qué no puede faltar en un día de playa?
Raspadillas de fresa, menta o mango aparecen como complemento ideal después del sol. Los puestos familiares mantienen recetas y técnicas que refrescan el recorrido.
Las dinámicas improvisadas, bailes espontáneos y competencias amistosas animan la tarde. El malecón se convierte en escenario donde la música y el humor acompañan el atardecer.
¿Cómo se vive el cierre del día?
Con el sol descendiendo, muchos se animan a un último chapuzón. Otros prefieren caminar junto al mar y capturar la puesta de sol en fotografías.
Ancón mantiene ese equilibrio entre diversión y calma. No solo es playa, es encuentro. No solo es verano, es tradición.
El balneario histórico se consolida como opción cercana y completa. Ocho playas, paseos marítimos, triciclos tradicionales y gastronomía sencilla forman parte de un plan que combina naturaleza y entretenimiento. Para quienes aún no miraron hacia el norte, Ancón sigue ofreciendo una alternativa para despedir la temporada frente al mar.
• Ancón se ubica a poco más de 40 kilómetros de Lima.
• Playa Hermosa es la más amplia y concurrida del balneario.
• La bahía cuenta con ocho playas para distintos visitantes.
• Paseos en lancha permiten observar yates y casas frente al mar.
• Las anconetas recorren el malecón desde hace más de 60 años.
• Raspadillas y dinámicas familiares completan la experiencia veraniega.