Transportistas llevan 3 días sin trabajar por extorsiones
Los transportistas, que cubren la ruta entre Carabayllo y el centro de Lima, denunciaron que la banda conocida como "Los Albaneses" les exige el pago de S/50.000 como cuota inicial y S/15 diarios por cada vehículo, bajo la amenaza de continuar los atentados si no acceden a las extorsiones
Conductores de la empresa de transporte Translima cumplen tres días sin prestar servicio luego de los recientes ataques armados contra sus unidades y las amenazas de una organización criminal que les exige el pago de cupos para permitirles operar.
Los transportistas, que cubren la ruta entre Carabayllo y el centro de Lima, denunciaron que la banda conocida como "Los Albaneses" les exige el pago de S/50.000 como cuota inicial y S/15 diarios por cada vehículo, bajo la amenaza de continuar los atentados si no acceden a las extorsiones.
Según indicaron, esta situación agrava la carga económica que ya enfrentan, pues aseguran que actualmente realizan pagos a otras organizaciones criminales para poder continuar trabajando.
Los conductores señalaron que la paralización afecta directamente el sustento de sus familias, debido a que dependen de los ingresos diarios para cubrir gastos de alimentación, educación y otras necesidades básicas.
Realizaron plantón en exteriores del Congreso de la República
Ante esta situación, un grupo de transportistas realizó un plantón frente al Congreso de la República para exigir al Gobierno medidas urgentes contra la criminalidad y solicitar la implementación de policías a bordo de las unidades como medida de protección.
Los manifestantes afirmaron que ya no están dispuestos a continuar pagando extorsiones y demandaron una respuesta inmediata de las autoridades para garantizar la seguridad del servicio de transporte público.
Mientras tanto, varios choferes evalúan abandonar la empresa, cambiar de actividad económica o incluso emigrar del país ante el temor de nuevos atentados.
Aunque el patio de maniobras de la empresa cuenta con resguardo policial, los transportistas sostienen que el principal riesgo continúa en las calles, donde aseguran estar expuestos diariamente a la violencia de las bandas dedicadas a la extorsión.