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21.03.2026

La ruta de la totora en Huanchaco y su tradición viva

En Huanchaco, la totora no es solo una planta: es trabajo, herencia y tradición / Video: América Noticias

Huanchaco conserva una tradición ligada a la totora que une pesca, artesanía y gastronomía, y que hoy busca proyectarse como parte de su identidad cultural

Hablar del norte del Perú no solo remite a su mar y a su gastronomía. También implica referirse a una cultura viva sostenida por la historia, la tradición y el trabajo de su gente. En Huanchaco, una de las costumbres más antiguas gira en torno a la siembra, cultivo, cosecha y uso de la ancestral totora, planta que forma parte de la vida de pescadores y artesanos.

En este balneario de Trujillo, considerado en el reportaje como una de las cien playas más icónicas del mundo, la totora mantiene una presencia central. La ruta de esta planta acuática permite seguir su recorrido desde los humedales, donde se siembra y cosecha, hasta el mar, los talleres artesanales y la mesa, donde también se conecta con la gastronomía local.

Totora, pesca y herencia familiar

En los humedales de Huanchaco trabajan Rafael y Víctor Ucañan, hermanos provenientes de una familia de pescadores artesanales. Ambos explican que la totora fue sembrada en los totorales por pescadores antiguos y detallan que su crecimiento toma alrededor de un año. Luego de la cosecha, el material se corta y se deja secar entre 15 y 20 días, de acuerdo con la temporada de sol.

Los Ucañan relatan que sus ancestros usaban la totora para tejer balsas resistentes y versátiles, que con el tiempo pasaron a ser conocidas como caballitos de totora. Según su testimonio, esas embarcaciones permitían soportar el mar y el oleaje, además de transportar redes para salir a pescar. El rendimiento del material terminó consolidando su utilidad dentro de la actividad pesquera tradicional.

Los caballitos de totora como símbolo cultural

Tras alcanzar aproximadamente cuatro metros de altura, la totora seleccionada por los pescadores es trasladada a sus viviendas para el armado de los caballitos. En Huanchaco, esa elaboración sigue un procedimiento tradicional transmitido por generaciones. El reportaje acompaña a los hermanos Ucañan en el denominado Barrio Chino, donde ambos muestran la manera en que construyen esta herramienta de trabajo.

La destreza física cumple un papel importante, pero el conocimiento heredado aparece como el rasgo central del proceso. Los propios pescadores explican que, en condiciones de concurso, un caballito de totora puede ser armado en 15 minutos, aunque en términos generales la elaboración tarda un par de horas. Una vez concluido, queda listo para ingresar al mar.

Huanchaco y la cultura viva del litoral

La presencia de los caballitos de totora en la playa refuerza la identidad de Huanchaco como un espacio donde tradición y práctica cotidiana se mantienen unidas. El balneario es presentado como una cuna de cultura viva, en la que el mar no solo es paisaje, sino parte activa de una memoria colectiva vinculada al trabajo y a los saberes heredados.

Ese vínculo con la totora no se limita a la pesca. También se extiende a la artesanía, donde nuevas aplicaciones de la planta han abierto otros caminos de expresión y sustento económico para familias enteras.

El tejido de totora y la elaboración de muebles

En la playa de Huanchaco, el reportaje también recoge la experiencia de Alex y Jonny Alayo, padre e hijo dedicados al tejido con totora. En su taller explican cómo esta planta milenaria se convirtió en materia prima para la elaboración de muebles. Alex Alayo señala que la totora es parte de su vida y que con ella se iniciaron en la artesanía.

El artesano cuenta que practica este oficio desde los 13 años y que, a sus 63, lo sigue desarrollando como parte del sustento familiar. Añade que inculcó esta actividad a sus hijos y que la totora y la artesanía representan para ellos el pan de cada día. Esa continuidad generacional es también visible en Jonny Alayo, quien expresa orgullo por lo aprendido de su padre y destaca su interés por innovar con nuevos modelos de muebles.

Made in Huanchaco y la proyección del trabajo artesanal

El trabajo de la familia Alayo forma parte de la iniciativa Made in Huanchaco, una propuesta entre empresa privada y artesanos que permite exhibir muebles de totora en bares y restaurantes de Huanchaco. Jonny explica que antes se elaboraban principalmente caballitos de totora, pero que ahora también se han desarrollado muebles para Corona, con la intención de ampliar esa producción hacia terrazas y otros espacios.

La iniciativa es impulsada por Backus, a través de su marca Corona, con el objetivo de poner en valor la técnica ancestral del tejido de totora. Micaela Rodríguez, Global Brands Manager de Backus, afirma que la colección de muebles fue desarrollada en colaboración total con artesanos de Huanchaco y que puede encontrarse en distintos restaurantes a nivel nacional, además de una próxima presencia en algunos lugares de Colombia.

Gastronomía y memoria en torno a la totora

La ruta de la totora también enlaza con la gastronomía de Huanchaco. El reportaje subraya que este balneario no solo conserva tradición y cultura en el mar, sino también en la cocina. Con frutos marinos, el chef de Nahla prepara platos que reflejan la relación entre familia, costumbres y mesa compartida.

Entre ellos destaca el cangrejo reventado, preparado sobre una base de ajo, cebolla, ají amarillo y chicha de jora. El platillo es presentado como uno de los más consumidos por turistas nacionales y extranjeros. Junto a él aparece el ceviche de corvina, en una propuesta que busca atraer a quienes buscan sabores tradicionales propios de Huanchaco.

Sabores ligados a la pesca y la vida familiar

Gerardo Rodríguez, socio de Nahla Rooftop, sostiene que el cangrejo es un plato que viene de casa y que nació de una dinámica en la que los pescadores se ocupaban de la pesca y sus esposas de la cocina. Según explica, ese proceso dio origen con el tiempo a huariques y pequeños restaurantes. También describe el reventado de cangrejo como un sabor de casa y de familia.

La experiencia gastronómica presentada en el reportaje cierra el circuito que une mar, trabajo, tradición y consumo cultural. La ruta de la totora, en ese sentido, no solo muestra un material ancestral y sus usos, sino un sistema de vida sostenido por pescadores, artesanos y cocineros.

La propuesta Made in Huanchaco busca revalorar el trabajo, las costumbres y las tradiciones ancestrales de su gente, además de poner en vitrina las playas y balnearios del norte del país. La relevancia social y cultural del caso reside en cómo la totora articula pesca, artesanía y gastronomía como parte de una identidad que permanece vigente en Huanchaco.

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