Ruta Olaya desafía a nadadores bravos del mar peruano
La travesía marítima pone a prueba resistencia física y mental en aguas abiertas, con Gustavo Lores como uno de sus máximos referentes internacionales.
El mar frente a Chorrillos no ofrece garantías. Desde la orilla, la Ruta Olaya parece una línea trazada sobre el horizonte, pero en el agua se convierte en un desafío de más de 21 kilómetros hasta La Punta, en el Callao. Corrientes cambiantes, oleaje impredecible y bajas temperaturas acompañan cada brazada. No es una competencia masiva. Es una prueba reservada para quienes deciden enfrentarse al mar abierto sin más impulso que su propio cuerpo.
La partida marca el inicio de una travesía que exige cálculo, resistencia y control mental. Los nadadores avanzan en fila, escoltados por kayaks que sirven de guía y seguridad. Desde el aire, el recorrido parece sereno. En el agua, cada tramo tiene una intensidad distinta.
¿Qué hace tan exigente la Ruta Olaya?
La distancia supera los 21 kilómetros y puede extenderse hasta los 22 según las condiciones del mar. No hay carriles ni referencias fijas. El nadador depende de su orientación y de la estrategia definida con su equipo.
El frío es un factor determinante. La temperatura del agua obliga al cuerpo a mantener un ritmo constante para conservar el calor. Las corrientes pueden desviar la trayectoria, y el oleaje cambia conforme se avanza hacia el Callao.
¿Quién es Gustavo Lores?
Entre los participantes destaca Gustavo Lores, deportista de 43 años que retomó la natación a los 32 por motivos de salud. De niño compitió en campeonatos nacionales hasta los 17 años, pero dejó el deporte al iniciar la universidad. Años después decidió reorganizar su vida y regresó al agua.
Su preparación combina piscina y mar abierto. Integró un grupo de nadadores conocido como “Los Merlines”, donde consolidó su retorno a la competencia. Participó primero en postas de la Ruta Olaya y luego decidió enfrentarla en modalidad individual.
¿Cómo surgió la doble Olaya?
Tras completar la travesía simple, Lores decidió ampliar el reto: nadar ida y vuelta entre Chorrillos y La Punta. Un recorrido cercano a los 42 kilómetros. Lo hizo como prueba para medir su capacidad antes de aspirar a desafíos internacionales.
La experiencia confirmó su proyección. El siguiente objetivo fue la llamada Triple Corona de aguas abiertas, reconocimiento otorgado a quienes completan tres cruces emblemáticos a nivel mundial.
¿En qué consiste la Triple Corona?
El primer reto fue la vuelta a la isla de Manhattan, 48 kilómetros entre tres ríos. Luego, el cruce nocturno del Canal de Catalina, en California, 32 kilómetros en aguas donde habitan tiburones blancos. El tercero, considerado el equivalente al Everest de los nadadores, es el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia.
En Catalina nadó durante casi nueve horas de noche. Al amanecer, describió el momento como un impulso decisivo para culminar la travesía. En el Canal de la Mancha enfrentó temperaturas iniciales de 12 grados, que apenas subieron a 13.4 durante el recorrido.
¿Cómo se preparó para el frío extremo?
Parte del entrenamiento se realizó en la laguna Pacucha, en Andahuaylas. Durante varios días practicó inmersiones en aguas frías para evaluar su tolerancia. Completó sesiones sin traje de neopreno ni aletas, concentrado en la adaptación corporal.
La preparación incluyó sesiones prolongadas en condiciones similares a las que encontraría en Europa. El componente mental fue tan relevante como el físico.
¿Cómo fue su más reciente Ruta Olaya?
En su participación más reciente completó la travesía sin wetsuit ni aletas, accesorios que facilitan flotabilidad y velocidad. Avanzó de menos a más y aceleró en el tramo final. Cruzó la meta con signos de cansancio y frío, pero sin complicaciones.
La llegada fue seguida por familiares y otros competidores. La premiación lo reconoció como uno de los referentes actuales de la disciplina en el país.
¿Qué impacto tiene la Ruta Olaya en la región?
La competencia atrae nadadores nacionales y extranjeros. Sara Palacios, deportista ecuatoriana, señaló que en su país no existen recorridos de larga distancia como este y que decidió participar para desafiarse en ultra distancia.
Adriano Chávez, nadador especializado en velocidad, explicó que adaptarse a trayectos largos en el mar requirió semanas de entrenamiento específico. La experiencia, indicó, fue distinta a la de piscina.
La Ruta Olaya mantiene su carácter exigente. No depende solo de la distancia, sino de la capacidad de cada nadador para adaptarse a condiciones variables. El recorrido entre Chorrillos y La Punta continúa consolidándose como una prueba emblemática de aguas abiertas en el Perú.
• La Ruta Olaya recorre más de 21 kilómetros entre Chorrillos y La Punta.
• El mar abierto presenta corrientes, oleaje cambiante y bajas temperaturas.
• Gustavo Lores retomó la natación a los 32 años y destacó en la competencia.
• Completó la doble Olaya y obtuvo la Triple Corona mundial.
• Entrenó en la laguna Pacucha para adaptarse al frío extremo.
• La travesía atrae nadadores nacionales y extranjeros cada año.