El próximo alcalde de Lima deberá enfrentar la extorsión y el sicariato en el transporte público
La capital alberga más de 250 empresas de transporte formal y, en lo que va de 2026, se han reportado más de 160 atentados contra el sector en Lima y Callao. Asimismo, 21 empresas habrían sido afectadas por bandas organizadas y se registran más de 13.000 denuncias por robo, extorsión y sicariato, de acuerdo con los datos citados del Ministerio Público
La extorsión, el cobro de cupos y el sicariato continúan golpeando al transporte público en Lima y Callao, con atentados que han dejado más de 80 víctimas mortales, según las cifras mencionadas en el informe. Frente a este escenario, la seguridad ciudadana se perfila como uno de los principales desafíos para el próximo alcalde de Lima.
La capital alberga más de 250 empresas de transporte formal y, en lo que va de 2026, se han reportado más de 160 atentados contra el sector en Lima y Callao. Asimismo, 21 empresas habrían sido afectadas por bandas organizadas y se registran más de 13.000 denuncias por robo, extorsión y sicariato, de acuerdo con los datos citados del Ministerio Público.
Ante esta situación, especialistas señalan que la Municipalidad Metropolitana de Lima deberá coordinar acciones con la Policía Nacional y otras autoridades para recuperar el principio de autoridad, reforzar la presencia en las calles y mejorar la capacidad de respuesta frente al delito.
Más patrulleros y coordinación con la Policía
Uno de los principales retos será fortalecer el trabajo conjunto entre la Policía Nacional y el serenazgo municipal. Según los especialistas consultados, Lima cuenta con alrededor de 200 patrulleros policiales, una cantidad que consideran insuficiente para cubrir una ciudad con más de 10 millones de habitantes.
En ese contexto, la municipalidad podría contribuir con vehículos, infraestructura y recursos logísticos para aumentar la presencia policial durante las 24 horas del día.
Los expertos precisan que el serenazgo debe cumplir una función de apoyo a la Policía, mediante una distribución coordinada de las unidades. De esta manera, los patrulleros policiales podrían concentrarse en las zonas que requieren intervención, mientras que los vehículos municipales cubrirían otros sectores y ampliarían la vigilancia.
Videovigilancia, inteligencia artificial y drones
Otra de las propuestas planteadas es implementar una red de cámaras de videovigilancia interconectadas, con herramientas de inteligencia artificial y drones, para detectar situaciones sospechosas y facilitar una respuesta rápida ante posibles delitos.
Los especialistas sostienen que las cámaras deberían cubrir también las zonas periféricas y los alrededores de los puntos vulnerables, con el objetivo de registrar movimientos relacionados con amenazas, extorsiones o atentados.
Además, señalaron que el uso de software inteligente podría ayudar a identificar comportamientos inusuales y contrastar información con registros policiales, siempre que exista acceso autorizado a esas bases de datos.
Una central operativa para interconectar los distritos
La implementación de un sistema integrado de seguridad requeriría una decisión política y una ejecución progresiva. Según los especialistas, el próximo alcalde podría iniciar el proceso en Lima Metropolitana y ampliar el servicio distrito por distrito, hasta lograr que las distintas jurisdicciones estén interconectadas.
La meta sería contar con una central operativa desde la cual se pueda monitorear la ciudad, coordinar la atención de emergencias y distribuir los recursos de vigilancia según las necesidades de cada zona.
La seguridad del transporte público exige, por tanto, una respuesta articulada entre la municipalidad, la Policía Nacional y los demás niveles de gobierno. Para el próximo alcalde de Lima, el desafío será convertir estas propuestas en acciones concretas frente a la extorsión, el sicariato y los atentados que afectan a transportistas y pasajeros.