Perros perdidos: historias de amor y búsqueda sin descanso
Ante la indiferencia de la ciudad, decenas de dueños invierten sus recursos, ofrecen recompensas y crean redes de apoyo con la eterna esperanza de volver a abrazar a sus engreídos.
En Lima Metropolitana, la desaparición de una mascota no representa únicamente la pérdida de un animal doméstico; para decenas de familias, constituye una fractura emocional profunda debido al rol que estos seres ocupan en sus hogares. Diversos ciudadanos han transformado su dolor en una movilización constante, recorriendo calles, avenidas y estaciones de transporte público durante meses e incluso años.
Sin importar las limitaciones económicas o el desgaste físico, los dueños organizan brigadas, invierten en gigantografías, ofrecen recompensas y emplean las redes sociales como herramientas de difusión masiva. Estas conmovedoras jornadas demuestran que, frente a la indiferencia urbana, el vínculo afectivo con un animal de compañía no tiene fecha de caducidad.
El incansable viaje de Verónica por encontrar a Kina
Para Verónica Dulanto, una vecina del distrito de Santa Anita, el nombre de Kina representa un soporte emocional que la acompañó durante los momentos más complejos de la crisis sanitaria.
Adoptada hace ocho años, esta perrita se convirtió en su compañera inseparable de estudios y rutinas. Sin embargo, el 3 de mayo de 2022, un breve descuido provocó que la puerta principal de su vivienda quedara abierta por unos segundos, permitiendo que la mascota saliera a la calle y desapareciera sin dejar rastro. Desde aquel día, la rutina de Verónica dio un vuelco absoluto hacia la búsqueda civil.
Lejos de resignarse con el paso del tiempo, Verónica extendió su rango de búsqueda desde las playas de Lurín en el sur hasta los sectores de Ventanilla y Puente Piedra en el norte de la capital.
La dueña diseñó una estrategia de visibilización que incluye el uso de gigantografías en puentes peatonales, la creación de la página digital "Buscando a Kina" y la confección de un disfraz de tamaño real con las características de su mascota. Vestida con este traje, Verónica recorre paraderos, centros comerciales y los vagones del Metro de Lima distribuyendo afiches informativos e incrementando la recompensa económica inicial a 2000 soles para quien brinde información verídica que permita el retorno de su "hija perruna".
Huesitos: el rescate que se transformó en una larga ausencia
Una historia de rescate y posterior incertidumbre es la que atraviesa la familia Pacheco en el Cercado de Lima. El 29 de mayo de 2020, en pleno periodo de confinamiento social, hallaron en medio de la pista a una cachorra abandonada que presentaba severas complicaciones de salud tras haber dado a luz.
Ariana Pacheco y su madre decidieron acogerla, brindarle atención médica veterinaria y bautizarla con el nombre de Huesitos. Durante los siguientes cinco años, la perrita pasó a ser el eje central de las actividades familiares, celebrando sus cumpleaños con pasteles especiales y adquiriendo ropa y juguetes de forma periódica.
El panorama cambió drásticamente el 26 de marzo del año pasado, cuando un descuido con el acceso vehicular permitió la salida de Huesitos del predio familiar. Desde ese momento, Ariana y sus parientes se dividieron en turnos y horarios rigurosos que involucran a todos los miembros de la casa, incluida la abuela de la familia.
La campaña de difusión se ha expandido por el Cercado y San Martín de Porres, lugares donde colocan pequeños volantes debajo de las puertas de los hogares y afiches en las ventanas de los automóviles. Apoyados en la plataforma digital "Buscando a Huesitos" y una recompensa de 900 soles, el equipo familiar acude de inmediato ante cualquier llamada telefónica que reporte un avistamiento.
Chester: el cuidador que unió a la familia Castillo
La historia de Chester comenzó con un acto de crueldad humana, al ser abandonado junto a sus hermanos dentro de una bolsa plástica en la vía pública. Tras ser rescatado por un colectivo animalista, el cachorro fue adoptado el 26 de junio de 2021 por Pilar Castillo, convirtiéndose en el integrante más mimado del hogar.
La conexión con la familia se estrechó de forma particular cuando la madre de Pilar enfermó gravemente; el can asumió de manera instintiva el rol de guardián y cuidador de la paciente, brindando alegría y cohesión en un periodo marcado por la adversidad médica.
Seis meses después de su llegada, el can salió de la casa en un descuido y no regresó. Pilar emprendió una búsqueda ininterrumpida que la llevó a internarse en mercados, postas médicas, zonas periféricas como Jicamarca e incluso a viajar hasta la provincia de Huaral tras recibir la alerta sobre un perro de características idénticas. Pilar porta la fotografía de su mascota estampada en el pecho y camina con pancartas sujetas al cuerpo.
La persistencia de esta dueña permitió que la imagen de Chester apareciera en los créditos finales del largometraje nacional Vaguito, una ventana que aprovecha para potenciar la comunidad virtual "Buscamos a Chester" y canalizar su dolor ayudando a otros animales en situación de abandono.
Toby: el vacío que la tecnología y los recuerdos intentan llenar
El vacío de la ausencia también afecta diariamente a Eduardo, un joven diseñador gráfico que rescató a Toby el 29 de enero de 2018 cuando se encontraba indefenso y con una extremidad lastimada en la vía pública.
Durante siete años, Eduardo y su perro consolidaron una rutina de paseos en parques y dinámicas que el profesional trasladó a su campo laboral, creando clips audiovisuales con herramientas de inteligencia artificial inspirados en su "hermanito menor". Esta convivencia se interrumpió el 11 de octubre del año pasado, cuando el animal desapareció tras salir un momento al parque contiguo a su vivienda en Santa Anita.
Eduardo ha enfocado sus capacidades profesionales en el diseño de afiches y alertas digitales que distribuye en grupos de mensajería instantánea y redes sociales, ofreciendo una recompensa de 1000 soles. Como una muestra del dolor silencioso y la férrea esperanza de un retorno, el joven mantiene intacto el espacio de su mascota en la sala de su casa, conservando su cama, sus juguetes y su peluche de capibara favorito.
Para Eduardo, conservar estos objetos en su posición original representa la certeza de que el ciclo de Toby en su hogar aún no ha concluido y que las pertenencias aguardan el retorno de su dueño original.
• Cientos de familias en Lima Metropolitana dedican meses y años a buscar a sus mascotas desaparecidas tras descuidos domésticos.
• Verónica Dulanto recorre Lima de sur a norte vistiendo un disfraz temático y ofrece una recompensa de 2000 soles por su perrita Kina.
• La familia Pacheco organiza turnos de búsqueda para hallar a Huesitos, una canina rescatada en plena pandemia.
• Pilar Castillo logró incluir la fotografía de su perro Chester en los créditos finales de la película Vaguito para potenciar su búsqueda.
• El diseñador Eduardo mantiene intactas las pertenencias de su perro Toby en Santa Anita, con la esperanza de que regrese a casa.
• Los afectados coinciden en que los animales de compañía forman parte del núcleo familiar y actúan como soporte emocional.