Niñas Awajún: Casi 800 casos de abuso siguen impunes
Niñas Awajún viven abuso sexual e impunidad en Condorcanqui, donde el Estado no llega
Las niñas Awajún y wampis de la provincia de Condorcanqui, en la región Amazonas, viven una de las crisis más graves de violencia sexual infantil en el país. Cerca de 800 casos de niñas y niños vulnerados se investigan en esta zona amazónica, marcada por el aislamiento, la pobreza y la ausencia del Estado. A pesar de las denuncias, en la mayoría de los casos los agresores continúan en libertad y las víctimas permanecen sin protección ni acompañamiento.
¿Qué ocurre con las niñas Awajún en Condorcanqui?
Las niñas Awajún no están a salvo ni en sus hogares ni en sus comunidades. Los testimonios recogidos revelan abusos cometidos por padrastros, tíos, cuñados y docentes, muchos de ellos denunciados formalmente. En algunos casos, cuando las menores contaron lo ocurrido, fueron castigadas por sus propias familias, mientras los agresores no recibieron sanción alguna.
¿Cuántos casos de abuso sexual se han registrado?
En los últimos años se han reportado más de 500 casos de violación sexual contra menores en Condorcanqui, cifra que sigue en aumento. Solo en 2025, se detectaron 253 nuevos casos de VIH, muchos en niños, niñas y jóvenes de entre 15 y 25 años. Según la Red Integrada de Salud de Condorcanqui, 4 de cada 100 personas en la provincia viven con VIH, una cifra alarmante asociada a agresiones sexuales.
¿Qué relatan las víctimas y sus familiares?
Los relatos evidencian un patrón de violencia reiterada. Una niña de 9 años contó que fue abusada por su padrastro y su tío. Cuando se lo dijo a su madre, fue castigada con ortiga y golpes. Otra menor relató que un familiar la agredió en repetidas ocasiones, tapándole la boca y amenazándola para que no hablara.
En muchos casos, son las abuelas o tías quienes deciden denunciar. Ellas deben recorrer largas distancias, enfrentar barreras del idioma y asumir gastos que no pueden cubrir para iniciar un proceso legal.
¿Qué pasa con los agresores denunciados?
Pese a las denuncias, los agresores permanecen en libertad. Algunos cuentan con órdenes de alejamiento que no se cumplen. En varios casos documentados, los abusadores viven a pocos minutos de las víctimas y continúan hostigándolas sin intervención efectiva de las autoridades.
¿Cuál es la respuesta del sistema de justicia?
La respuesta institucional es limitada. La única Cámara Gesell de la provincia permanece subutilizada. De 71 citas programadas en un mes, solo 8 se realizaron, debido principalmente a la imposibilidad de traslado de las víctimas. Además, se desactivaron las fiscalías especializadas en violencia contra la mujer de Cenepa y Río Santiago, dejando más de 400 casos sin atención especializada.
A ello se suma la finalización del contrato de 26 trabajadores fiscales, lo que ha reducido aún más la capacidad de respuesta en la zona.
¿Qué ocurre en los centros de salud?
En el centro de salud de Tayunza, el último caso registrado corresponde a una niña de 10 años víctima de abuso sexual. El personal médico confirmó que los casos no disminuyen, sino que siguen aumentando. En varios diagnósticos de VIH en menores, los padres dieron negativo, lo que llevó a concluir que la infección fue consecuencia directa de violencia sexual.
¿Por qué las víctimas no acceden a justicia?
Las comunidades enfrentan barreras geográficas, económicas y culturales. Llegar a Santa María de Nieva puede tomar más de 13 horas de viaje entre avión, carretera y trocha. Muchas familias no cuentan con recursos para trasladarse ni con traductores que les permitan comprender los procesos judiciales. En algunos casos, se priorizan acuerdos económicos antes que una denuncia penal.
¿Qué piden las niñas Awajún?
En medio del abandono, una niña Awajún expresó su deseo de ser abogada para ayudar a otras víctimas. Su testimonio refleja la realidad de una provincia donde la infancia se quiebra en silencio y donde cada día sin acción significa nuevas víctimas y mayor impunidad.