Jicamarca: interno escapa de local y sufre agresión
Un interno que intentó fugarse por el techo de un local informal en el anexo 8 recibió una golpiza que lo dejó inconsciente antes de ser trasladado al hospital de Vitarte.
Un interno de un centro de rehabilitación clandestino fue golpeado hasta quedar inconsciente por un trabajador del establecimiento luego de intentar escapar junto a otros compañeros. El hecho violento se registró casi a la medianoche del martes en el anexo 8 de las Praderas de San Antonio de Jicamarca, una zona donde los residentes denunciaron la existencia de maltratos físicos constantes.
Ante la gravedad de los acontecimientos filmados por las cámaras de seguridad vecinales, las autoridades de la municipalidad distrital intervinieron el inmueble y procedieron a su clausura definitiva por carecer de permisos legales.
El intento de fuga comenzó cuando cinco internos escalaron hacia el techo del establecimiento informal denominado Regreso a la vida para salir hacia la vía pública. El último de los ciudadanos en saltar perdió el equilibrio y sufrió un fuerte impacto en la cabeza contra el suelo.
Al llegar a una de las esquinas del perímetro, el grupo fue interceptado por dos trabajadores del local, lo que desencadenó una persecución donde los internos más jóvenes lograron huir mientras que la víctima fue neutralizada en el pavimento mediante golpes y patadas repetidas.
¿Cómo se ejecutó la agresión contra el interno en Jicamarca?
La agresión contra el interno se ejecutó en la vía pública cuando un trabajador del establecimiento lo tiró al piso, lo pateó en diversas oportunidades y le colocó la rodilla sobre el rostro para evitar que se moviera.
A pesar de los gritos de auxilio del ciudadano herido, el agresor lo levantó a la fuerza para trasladarlo de regreso hacia la puerta principal del local clandestino. En los exteriores del inmueble, el empleado volvió a tumbar al hombre y le aplastó la cabeza contra el suelo dos veces consecutivas, dejándolo en estado de inconsciencia sobre la vereda.
Posteriormente, el agresor arrastró el cuerpo inerte de la víctima hacia el interior de la vivienda para ocultarlo de los testigos que presenciaban el suceso desde sus ventanas.
De acuerdo con el reporte del oficial de la Policía Nacional del Perú encargado del caso, el hombre agredido fue rescatado horas después y trasladado de emergencia hacia el hospital de Vitarte. Los médicos del nosocomio estabilizaron al paciente tras diagnosticar las lesiones en el cráneo y procedieron a darle el alta médica durante la jornada del miércoles.
¿Qué denuncias existen sobre el centro Regreso a la vida?
Las denuncias sobre el centro Regreso a la vida incluyen maltratos físicos severos, castigos nocturnos y la falta absoluta de licencias de funcionamiento para operar como espacio de salud.
Los residentes del anexo 8 de las Praderas de San Antonio de Jicamarca informaron que el establecimiento empezó a funcionar en mayo y desde esa fecha los gritos de auxilio eran diarios. Las familias del sector optaron por instalar cámaras de videovigilancia particulares debido al temor que manifestaban sus hijos al transitar frente a la fachada del inmueble.
Los testimonios de los vecinos detallaron que los encargados del local sometían a los internos a baños forzados con agua fría durante la madrugada, en una zona caracterizada por una densa neblina y bajas temperaturas.
Los moradores registraron audios donde los pacientes suplicaban que cesaran los golpes y prometían ingerir sus medicamentos para evitar los castigos. Tras difundirse las imágenes de la golpiza, los administradores del centro clandestino retiraron sus pertenencias en camiones durante el miércoles y mantuvieron apagados los números de contacto de sus redes sociales.
¿Cuáles son las acciones de la Policía y el municipio de Jicamarca?
La Policía Nacional del Perú inició las operaciones de búsqueda para capturar al trabajador responsable de la agresión y los funcionarios municipales clausuraron formalmente el inmueble.
Los fiscalizadores del distrito confirmaron de manera oficial que el local funcionaba sin ningún tipo de permiso de zonificación, certificación de defensa civil ni autorización sanitaria expedida por el Ministerio de Salud. Las actas de clausura fueron colocadas en las puertas principales del edificio tras constatarse el abandono por parte de los directivos.
Los agentes policiales recopilaron los videos de las cámaras de seguridad y las evidencias de las manchas de sangre que quedaron en el trayecto de la vía pública para iniciar el proceso penal correspondiente.
Las autoridades judiciales evalúan los elementos probatorios para formular la denuncia por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de lesiones graves. La Policía Nacional del Perú mantiene la vigilancia en los exteriores de la propiedad clausurada para evitar que la red informal intente reabrir el espacio en las zonas periféricas.