Inseguridad y extorsión: La herencia criminal que recibirá el próximo presidente
Más de 500 homicidios y miles de denuncias reflejan avance del crimen organizado en el país
El Perú atraviesa una creciente crisis de inseguridad ciudadana marcada por el avance de las extorsiones y el sicariato, delitos que ya no distinguen entre transportistas, empresarios o ciudadanos comunes.
A pocos días de las elecciones generales, el país enfrenta cifras alarmantes que evidencian el fortalecimiento del crimen organizado.
Según reportes policiales, en los primeros meses del 2026 se han registrado más de cuatro mil denuncias por extorsión, con un promedio que podría alcanzar hasta 75 casos diarios.
Sin embargo, especialistas advierten que estas cifras no reflejan la real magnitud del problema, debido a que muchas víctimas no denuncian por temor a represalias.
Datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones
A esta situación se suma el incremento de homicidios. De acuerdo con datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), se han contabilizado al menos 529 asesinatos en el primer trimestre del año, muchos de ellos vinculados al cobro de cupos y actividades delictivas asociadas al crimen organizado.
La violencia se ha extendido en distintas zonas del país, afectando principalmente al sector transporte, donde conductores y empresas denuncian constantes amenazas y ataques. Casos recientes, como asesinatos en unidades de transporte público, reflejan el nivel de riesgo al que están expuestos miles de trabajadores.
Especialistas en seguridad señalan que el sicariato ya representa más del 50% de los delitos vinculados al crimen organizado. Asimismo, advierten sobre debilidades en la lucha contra estas redes, incluyendo limitaciones en inteligencia policial y cuestionamientos a decisiones judiciales que permiten la liberación de detenidos.
Otro factor que agrava el escenario es el narcotráfico. Se estima que el Perú produce alrededor de 820 toneladas de cocaína al año, principalmente en la zona del VRAEM, lo que alimenta economías ilegales y fortalece a organizaciones criminales.
En este contexto, el próximo gobierno enfrentará el reto urgente de implementar estrategias efectivas para recuperar el control de la seguridad ciudadana. Analistas coinciden en que no hay margen para errores, en medio de una población que exige respuestas concretas frente a una problemática que afecta su vida diaria.
Mientras tanto, el temor y la incertidumbre continúan presentes en diversas regiones del país, donde la violencia se ha convertido en una preocupación constante para miles de peruanos.