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23.01.2017

Fiscal del caso Sodalicio: "La parte denunciante solo ha dicho palabras"

Fiscal María del Pilar Peralta. Foto: América Noticias

María del Pilar Peralta archivó denuncias porque, según sostiene, no se han podido acreditar    

María del Pilar Peralta Ramírez es la fiscal que acaba de decidir que todos los testimonios de víctimas y testigos del polémico caso Sodalitium no son más que palabras. El inicio de una guerra de opiniones que no ha cesado.

“La parte denunciada ha acreditado ciertas cosas, de la parte denunciante solo han sido palabras “, sostiene.

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Decenas de personas han hecho públicos abusos sexuales, físicos y psicológicos que aseguran haber padecido al interior del Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de vida apostólica reconocida por el Vaticano. El libro Mitad Monjes Mitad Soldados del periodista Pedro Salinas recogió estos testimonios. 

A partir de ello, algunos de los denunciantes ratificaron sus experiencias ante nuestras cámaras y luego ante la fiscalía como parte de una denuncia formal. Es más, la propia institución que actualmente tomó distancia de su fundador, Luis Fernando Figari, asegura tras investigaciones internas, haber hallado más de 60 casos de abuso que ya estaría indemnizando.  

Abusos sexuales

El argumento fiscal para archivar la denuncia por abusos sexuales por parte de Luis Figari es que no se habría presentado a denunciar ningún afectado. Sin embargo, un hombre que pidió guardar su identidad en reserva declaró ante la Fiscalía haber sido violado por  Figari cuando era apenas un adolescente. Esta persona es la misma que en el libro “Mitad monjes, mitad soldados” da su testimonio bajo el seudónimo de Santiago.

Esta es la declaración de Santiago frente a la fiscal Peralta: “El motivo de mi retiro fue el ser abusado sexualmente por Figari. Dicho abuso no lo comuniqué a las autoridades civiles ni a mis padres ni a nadie”.

Para el abogado de Luis Figari ese testimonio carece de valor porque el agraviado no pasó en ese momento por una pericia médica que demostrara que efectivamente había sido violado.
Pero he aquí el detalle que tanto se ha criticado a la fiscal.  

Cuando el abogado de los denunciantes le pidió a Santiago que describa el abuso sexual del que fue víctima a los 16 años de edad, la fiscal Peralta se lo impidió, argumentando que había sido citado solo como testigo para la denuncia por los delitos de secuestro, lesiones y asociación ilícita para delinquir y no como agraviado por el delito de violación sexual, cuyo plazo para ofrecer testimonios ya había vencido.

El detalle del ultraje del que asegura fue víctima y que la fiscal se negó a escuchar está descrito en el libro “Mitad monjes mitad soldados” de Pedro Salinas: “Lo más extraño de todo es que mientras iba penetrándome pedía que me masturbara. Y algo más extraño todavía: después de todo esto me pidió que lo acompañara a misa”.

“La fiscal se ha negado a evaluar esta situación. Lo grave de esta resolución no es que declare que prescribieron los delitos sexuales sino que pretenda que no existieron, que no los mencione, que trate de exonerar a Figari de un hecho fáctico”, sostuvo el abogado de los denunciantes, José Ugaz.

Secuestro

Todos los denunciantes coinciden en señalar que fueron víctimas de un trabajo psicológico destinado a aislarlos de sus familias, de sus amigos y privarlos de la capacidad de tomar decisiones libres y propias. Para ellos la vida en el Sodalicio era la única alternativa que creían tener y ni siquiera podían considerar la posibilidad de renunciar a ella. 

“No era que me impedían físicamente irme del Sodalicio, yo me lo impedía porque habían construido afuera de mi cabeza una cárcel y una cárcel que está dentro de tu cabeza es más poderosa que un muro”, dijo uno de los denunciantes, Martín López De Romaña.

Por eso, la figura del secuestro presentada por los abogados de los denunciantes no alude a un secuestro físico pues pese a que no estaban totalmente privados de su libertad de desplazamiento, aseguran haber sido manipulados de tal manera por la culpa y el sentido del deber y de la pertenencia que les era imposible romper su vinculación con el grupo.

“No existe en nuestro ordenamiento penal el secuestro mental, no existe el lavado de cerebro, si quieren imputar ese hecho tendrá que legislarlo el Congreso para que los magistrados podamos aplicarlo. Yo soy una fiscal que debo dar cumplimiento a las normas, no puedo inventarlas”, afirmó Peralta Ramírez. 

Asociación ilícita           

Otro de los delitos denunciados es asociación ilícita para delinquir. Según esta tesis, el carácter religioso del Sodalicio no sería más que un ropaje para encubrir los abusos que cometerían con sus víctimas. Sin embargo, para la fiscal Peralta esa figura es simplemente imposible porque en el año en que se creó el Sodalicio este delito no estaba tipificado aún.

Para la defensa de las víctimas, a diferencia de un homicidio, cuya comisión se produce en un solo momento, la asociación ilícita para delinquir es un delito de comisión permanente, pues se comete durante un periodo de tiempo prolongado. Y hay denuncias que datan de años recientes.

Lesiones graves

Todos los denunciantes afirman haber sido víctimas de maltratos físicos y psicológicos de distinta gravedad. Sin embargo, para la fiscal Peralta, las lesiones físicas resultan imposibles de probar porque sucedieron hace años e incluso décadas en algunos casos. 

Y en el caso de las lesiones psicológicas, existen peritajes de parte realizados por el psicólogo Jorge Bruce y el psiquiatra y psicoanalista Dante Wharton que dan cuenta de una serie de secuelas que padecen los agraviados, quienes autorizaron a sus evaluadores a revelar algunos detalles de las pericias que les realizaron. 

Pero la fiscal Peralta se negó a incluir en la investigación los peritajes de parte ofrecidos por los denunciantes alegando que los evaluadores no eran idóneos, pese a ser dos reconocidos profesionales en sus campos. En el caso de Dante Wharton no consideró su evaluación a los agraviados porque no es psicólogo sino psiquiatra. Y en el caso del psicólogo Jorge Bruce por haber mostrado antes una posición crítica frente a las prácticas denunciadas en el Sodalicio.

Paralelamente las pericias psicológicas realizadas por el Ministerio Público resultan sorprendentes por decir lo menos:  señalan que las víctimas no tienen ninguna afectación psicológica porque luego pudieron supuestamente llevar vidas personales y profesionales exitosas.

Llama poderosamente la atención que la fiscal no haya considerado en ningún aspecto la investigación recogida en el libro del ex sodálite Pedro Salinas en el que 30 personas narran los abusos que padecieron. En este aspecto y muchos otros parece coincidir plenamente con la defensa de Figari.

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Pero sin duda lo más sorprendente es que existiendo conclusiones de la comisión convocada por el propio Sodalicio para investigar estas denuncias y que halló responsabilidad en Luis Figari, la fiscal tampoco las considere en absoluto.

Otro detalle que no ha pasado desapercibido es la profunda religiosidad católica de la fiscal María del Pilar Peralta, algo que parece haber pesado en su decisión.

La fiscal tiene una hermana que pertenece a los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, una congregación fundada por un ex sodálite. Rosa Peralta se desempeña actualmente como misionera en Kenia y cuando la fiscal viajó a Roma para interrogar a Figari, testigos afirman haber visto a su hermana en el consulado peruano, que fue el recinto donde se realizó el interrogatorio al acusado. Un detalle que ha puesto en tela de juicio la imparcialidad de la magistrada, quien precisamente acusó de lo mismo a uno de los psicólogos para invalidar su peritaje.

 

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