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5.07.2026

Confesó crimen de su expareja: prisión preventiva a feminicida

Foto y video: América Noticias

El asesino confeso usó las redes sociales de la víctima de 19 años para crear perfiles falsos y fingir que ella se encontraba en Chile, mientras que el jefe de la Dirincri, Víctor Revoredo, señaló que se investiga la complicidad de su entorno familiar.

El Poder Judicial dictó una medida de nueve meses de prisión preventiva contra Peter Carbajal Villacrez, de 28 años, tras confesar ante los agentes de la División de Homicidios de la Dirincri haber asesinado, descuartizado y desaparecido los restos de su expareja, Marializ Duende Malafaya, una joven de tan solo 19 años de edad.

El caso, que inicialmente se investigaba bajo la figura de desaparición forzada, dio un giro macabro luego de que el sujeto fuera capturado en la Amazonía peruana tras haber ocultado su delito durante cinco meses.

La víctima, natural de la ciudad de Iquitos, llegó a la capital en septiembre de 2024 gracias al apoyo de sus hermanas, con el firme anhelo de estudiar diseño de modas y trabajar en el emporio comercial de Gamarra para solventar los tratamientos médicos de su madre.

En octubre de 2025, ilusionada por una relación iniciada en redes sociales, Marializ decidió mudarse a un inmueble en Surquillo con Carbajal Villacrez, quien se presentaba falsamente bajo el nombre de "Sebastián".

Sin embargo, el entorno familiar de la joven detalló que la convivencia pronto se transformó en un calvario de control obsesivo y violencia, donde el agresor le revisaba los mensajes y manejaba sus perfiles virtuales.

La coartada digital y la huida a Ucayali

La reconstrucción de los hechos de la Policía Nacional sitúa la fecha del crimen el pasado 15 de enero de 2026, el día exacto en que Marializ tomó la decisión de abandonar el departamento para terminar la tormentosa relación.

De acuerdo con la confesión del propio imputado durante la diligencia de reconstrucción en el tercer piso del predio de Surquillo, tras una fuerte discusión empujó a la joven, quien cayó de forma violenta y sufrió un golpe mortal en la cabeza.

Acto seguido, con total frialdad, el criminal acudió a un mercado local para adquirir una sierra con la que procedió a cercenar el cadáver en la ducha de la vivienda.

Para encubrir el feminicidio, Carbajal Villacrez diseñó una sofisticada coartada digital. Utilizó el teléfono celular de la víctima para bloquear a todas sus hermanas y modificó los estados de Facebook de la joven, publicando que se había mudado de forma voluntaria a Santiago de Chile, e incluso realizando transmisiones en vivo falsas para desviar el foco de las autoridades aeroportuarias.

Pocos días después, el sujeto y todo su núcleo familiar abandonaron Lima con rumbo al centro poblado de Orellana, en la región Ucayali. Desde la clandestinidad, el agresor respondía de manera desafiante y cínica a los reclamos de la familia de Marializ, amenazándolos con entablar demandas por difamación si continuaban pegando afiches con su fotografía en la vía pública.

Contradicciones en la búsqueda de los restos

Tras un exhaustivo cruce de información e inteligencia policial, las fuerzas del orden capturaron al feminicida en Ucayali y lo trasladaron a Lima bajo estrictas medidas de seguridad. El general PNP Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, remarcó el perfil altamente perturbado y manipulador del procesado, quien en sus redes sociales solía exhibir fotografías de pistolas y municiones reales:

"El investigado termina lesionando psicológicamente a la víctima a través del iter criminis. Ya tenía las herramientas para terminar desapareciendo el cuerpo. Tenía la ventaja y el control del espacio porque vivía con su familia, por lo cual se investiga de forma rigurosa la participación de terceras personas en el encubrimiento."

Durante las pericias de campo, el agresor entró en severas contradicciones sobre el paradero final de los restos orgánicos. Inicialmente negó los cargos, luego aseguró haber arrojado el cuerpo en el mar y, finalmente, condujo a las autoridades hasta la cuadra 12 de la avenida José Gálvez Barnechea, en el distrito de San Borja, señalando que colocó los restos en bolsas de rafia y los depositó en un contenedor de basura subterráneo tras pagarle 300 soles a un taxista.

Ante este panorama, el abogado de los deudos, Nilton Becerra, solicitó formalmente ampliar las pesquisas hacia los familiares directos de Carbajal, argumentando que resulta imposible que una sola persona realizara tales actos de mutilación y limpieza en una casa compartida sin levantar sospechas.

Entre lágrimas de profunda impotencia, Vanesa Duende, hermana de la joven acribillada, exigió que el caso sea reformulado bajo la tipificación de feminicidio agravado para alcanzar una sentencia de cadena perpetua, mientras continúan los rastreos para hallar los restos de Marializ y otorgarle una digna sepultura.

¿Cómo se configura y sanciona el delito de feminicidio agravado en la legislación del Perú?

El Código Penal del Perú, en su artículo 108-B, tipifica el delito de feminicidio como la acción de matar a una mujer por su condición de tal, en contextos de violencia familiar, coacción, acoso o discriminación. La pena base para este crimen es no menor de 20 años de prisión efectiva.

No obstante, la normativa nacional establece la figura de feminicidio agravado cuando concurren circunstancias que denotan un desprecio absoluto por la vida de la víctima, tales como que la mujer sea menor de edad, se encuentre en estado de gestación, el acto sea presenciado por sus hijos, o —como en el presente caso— si el agente actúa con gran crueldad, alevosía o manipula la escena mediante el descuartizamiento y desaparición del cuerpo.

En estos escenarios delictivos con agravantes específicas, la ley peruana no contempla beneficios penitenciarios y determina de forma obligatoria la imposición de una pena de cadena perpetua.

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