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30.04.2018

Caso Odebrecht: Mameri y Migliaccio confirman apoyo a campañas de Humala y Fujimori

Caso Odebrecht. Video: América TV

Ambos altos exfuncionarios de la constructora brasileña declararon sobre el uso del dinero de la famosa ‘Caja 2’ de Odebrecht

Que Keiko Fujimori y Ollanta Humala financiaron parte de sus campañas presidenciales en el año 2011 con dinero sucio de Odebrecht, a estas alturas ya parece un hecho indiscutible. Esta semana, en Brasil, les tocó decirlo a dos importantes exejecutivos de la empresa, Luiz Antonio Mameri y Fernando Migliaccio. En buena cuenta, confirmaron lo que meses atrás Jorge Barata y el otrora mandamás de la constructora, Marcelo Odebrecht, habían señalado: que en el 2011 la constructora apoyó las campañas de Humala y de Fujimori con fondos de la famosa Caja 2 de Odebrecht, la que sirvió para las campañas y los sobornos.

A pesar de las interpretaciones de las defensas de Humala y Fujimori, ahora son cuatro los exejecutivos y directivos de Odebrecht que dicen prácticamente lo mismo.

Luiz Antonio Mameri y Fernando Migliaccio da Silva, los que hablaron esta semana en Sao Paulo, no son cualquiera. Mameri fue vicepresidente de la compañía, su líder empresarial, y jefe de Jorge Barata; y, Migliaccio, el tesorero del Sector de Operaciones Estructuradas, como elegantemente le llamaban a la oficina que manejaba el dinero sucio, la plata de las coimas, la sombría Caja 2.

Es decir, aquella enconada segunda vuelta electoral del 2011, en la que se enfrentaron Keiko y Ollanta, fue auspiciada por el mismo financista, animada por idéntico sponsor, y sólo sus protagonistas lo sabían. El país recién lo está conociendo.

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El esquema

Lo que esta semana pudieron obtener de Mameri y Migliaccio los fiscales de lavado, Germán Juárez y José Domingo Pérez, también sirve para conocer el mecanismo clandestino, sofisticado, encriptado, que usaba la empresa Odebrecht para complacer a sus potenciales políticos aliados y darles el incentivo necesario y requerido.

Luiz Mameri lo ha dicho varias veces a la justicia brasileña. Y lo sabe, pues fue el vicepresidente para América Latina y Angola de la compañía. Reportaba directamente a Marcelo Odebrecht, y era jefe de los directores superintendentes de Odebrecht en cada país. El director superintendente en el Perú era, como se sabe, Jorge Barata.

En la jerarquía de la empresa estaban, arriba, Marcelo Odebrecht; debajo de él, Luiz Mameri, y en su nivel, un gerente llamado Isaías Ubiraci Chaves Santos. Si bien Mameri veía los negocios lícitos de la empresa, también aprobaba los pedidos de soborno o de apoyo a las campañas en América Latina. Ubiraci, a su turno, evaluaba si el monto a pagar estaba relacionado a alguna obra que les pudiera generar ganancias futuras. Ambos, daban el visto a los pagos.

Cuando esto ocurría, el tesorero de Operaciones Estructuradas, Fernando Migliaccio, quien operaba las cuentas secretas desde Suiza, simplemente ejecutaba la orden y proporcionaba los fondos. En el país de turno, en este caso, Perú, el director o superintendente, Jorge Barata, se encargaba de las entregas directamente. Así pasó, matices más, matices menos, con Ollanta Humala y Keiko Fujimori.

Y todo ocurría con el conocimiento y la aprobación de Marcelo Odebrecht.

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Luiz Antonio Mameri

Mameri fue el primero en declarar, el día miércoles. A los dos fiscales, Pérez y Juárez, les explicó con claridad que Odebrecht colaboró con la campaña de Ollanta Humala y de Keiko Fujimori con fondos provenientes de los fondos de la Caja 2 o de Operaciones Estructuradas. En eso, su confesión coincidía con lo que habían revelado pocos meses atrás Marcelo Odebrecht y Jorge Barata

Los aspectos medulares de la declaración de Luiz Mameri son los siguientes:

Marcelo Odebrecht lo llama y le pide hacer un aporte de US$ 3 millones para la campaña de Ollanta Humala, por un pedido del Partido de los Trabajadores de Brasil.

Luego, llama a Jorge Barata para darle cuenta de la orden de Marcelo Odebrecht.

Barata protesta por la cifra, le parece excesiva. Le preocupa la reacción de otros candidatos. Además, los empresarios peruanos se resistían al candidato Humala.

Como se recuerda la Confiep tuvo en esa campaña una marcada preferencia por la candidata Fujimori.

Mameri informa a Marcelo Odebrecht de la oposición de Barata y ambos lo llaman por teléfono. Odebrecht le dice al superintendente en el Perú que el aporte tenía que hacerse.

En dicho diálogo surge la necesidad de los US$ 500 mil para la candidata Keiko Fujimori.

Aunque, Mameri no recuerda hoy si ese monto fue una cifra adicional o una primera entrega. Lo cierto es que anteriormente, Marcelo Odebrecht ha declarado a la Fiscalía que fue una entrega adicional, y Barata ha señalado que el aporte ascendió a US$ 1 millón.

Una vez de acuerdo con las entregas de dinero, Barata envía a Mameri el correo electrónico encriptado con el requerimiento de rigor. Mameri autoriza la operación.

En la misma conversación tripartita, se habla de la necesidad de entregarle US$ 500 mil a Keiko Fujimori.

Antes de ese diálogo, Mameri ya había recibido de Barata dos correos encriptados, denominados “Campaña Nacional Uno” y “Campaña Nacional Dos”, al parecer relacionados a la campaña de Keiko Fujimori.

Hasta allí llegaba el rol de Mameri en el esquema. No le competía conseguir el dinero, pues para eso estaba Migliaccio tampoco le correspondía tomar contacto con el receptor, ya que para eso estaba el superintendente del país, o sea, Jorge Barata.

Pese a eso, los abogados defensores apuntaron el mismo miércoles a restarle crédito a lo declarado por Mameri. El abogado de Humala, Edwin Espinoza, dijo en RPP:

Mameri fue bastante reiterativo en afirmar que no conoce (el aporte a Humala), si eso finalmente se produjo. Y eso, desde nuestra posición, debilita la tesis de la Fiscalía.

En la misma emisora, Giuliana Loza, abogada de Keiko Fujimori, señaló:

“Mameri no corroboró entrega de dinero, sólo pudo afirmar que recibió un mail de Barata donde le solicitaba el aporte para “Campaña Nacional”, sin especificar beneficiarios ni montos. Mencionó no conocer a Keiko Fujimori, que nunca se reunió ni trató con ella. Asimismo, que no conoce a Jaime Yoshiyama ni Augusto Bedoya. 

Pero, ya en febrero pasado, Jorge Barata había contado a los mismos fiscales peruanos que en el 2011 llegó a reunirse con Nadine Heredia, en un departamento de Miraflores, para entregarle en efectivo y en maletín parte del millonario aporte; y con Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya, en esta vivienda de San Isidro, para entregarle los fondos para la campaña de Keiko Fujimori.

Fernando Migliaccio

Los nuevos datos vinieron el jueves, con Fernando Migliaccio, el extesorero del Sector de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, hoy con arresto domiciliario en Sao Paulo.

En síntesis, lo dicho por Migliaccio se centra en lo siguiente:

Su función como tesorero de la Caja 2 no fue decidir a quién pagar, sino ejecutar las órdenes impartidas por líderes empresariales como Luiz Mameri.

No conocía al beneficiario final de los fondos, sólo manejaba seudónimos o “codinomes”, así como la cuenta o la offshore en donde se depositaría el dinero.

Los “codinomes” eran guardados en el servidor informático My Web Day, elaborado por Odebrecht y guardado bajo siete llaves en Suiza.

Por su función específica, tampoco tenía por qué conocer a Humala, a Keiko Fujimori, o a cualquier político que recibiera dinero de Odebrecht. Si ya había una orden de Marcelo Odebrecht, él sólo la acataba, y operaba desde Suiza.

Desde ese país controlaba los pagos y los códigos. O sea, los sistemas informáticos My Web Day y Drousys, que contienen tanto correos electrónicos encriptados como la contabilidad paralela de la empresa.

La contabilidad, según ha podido conocer este programa de fuentes vinculadas a la investigación, contiene cuadros con estos conceptos: Reponsavel (El que autoriza el pago), Data (La fecha del pago), Lanç (Código de lanzamiento), Conta (Número de cuenta y banco donde se depositaría el dinero), Obra (El proyecto por el que se paga la coima) y Codinome (Nombre en clave o apelativo de quien recibía el dinero).

Acceder a ese material, hoy bajo custodia de la justicia suiza, sería uno de los puntos culminantes del caso Lava Jato en el Perú. Pero eso ya no es tarea de los fiscales de lavado de activos, sino tarea del equipo especial anticorrupción, que dirige Hamilton Castro. Para entonces, si eso ocurre, Fernando Migliaccio volverá a ser clave para el Perú.

Él no sólo conoce qué políticos recibieron apoyo para sus campañas, como Ollanta Humala, como Keiko Fujimori, como Alejandro Toledo, como Pedro Kuczynski, como Susana Villarán, o como Alan García, sino, sobretodo, sabe a qué políticos coimeó la constructora.

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