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13.02.2023

La búsqueda de ‘Alias Willy”, el asesino de los niños del crimen en San Miguel

Video: Cuarto Poder

El blanco de los sicarios era “Alias Tota”, pero uno de ellos se ensañó con los hijos de 12 y 8 años de su víctima, asesinándolos a balazos. Otro 47% considera que las elecciones 

Como en las ciudades más peligrosas del mundo, una venganza a manos de sicarios quebrantó la que parecía ser una de las normas más rígidas en territorio del hampa.  

Nuevas imágenes muestran con mayor precisión a tres hombres delgados con zapatillas blancas y mascarillas negras ir, cual hienas imantadas, hacia un auto detenido en el tránsito. Vidrios abajo disparan sin reparos contra una familia completa, incluidos una niña de 12 años y un pequeño de sólo 9.

En medio de la masacre, un joven de 17 años logra salir ileso para convertirse en el eslabón suelto de una guerra por presuntos cobros de cupos.

El lunes 6 de febrero, Israel San Román Doroteo, conocido como la “Tota”, decidió emprender un paseo junto a sus tres hijos, esposa y padres, desoyendo los consejos, los ruegos de quienes le pedían, no exponga a los menores.

Poco a poco emprendió la marcha, distraído por el bullicio de sus hijos y lo que parecía ser un día fuera de los radares del enemigo. El recorrido inició a la altura de la cuadra 20 de la avenida José de la Riva Agüero y continuó apenas diez cuadras.

En el vehículo modelo honda de color blanco iban siete miembros de la familia San Román asediados por el caluroso verano. Pronto llegarían a un semáforo con las cuatro ventanas abiertas.

En el mundo policial, alias la Tota era lo que se llamaba un blanco. Solo en 2022 intentaron asesinarlo en dos oportunidades, la segunda en la puerta de su casa y en presencia de su madre y esposa.

Años atrás también fue víctima de ataques en tres ocasiones. En total, cinco veces burló la muerte.

En el argot del hampa, “solucionar” es matar a esa persona que se interpone en el camino del enemigo. Ese lunes, Israel San Román Doroteo parecía estar dentro del plan de solución y con él, toda su familia. 

Eran las 11 y 45 de la mañana. Cámaras de seguridad registran el movimiento usual en la av. Riva Agüero, en una de las zonas más comerciales de San Miguel. De pronto a las 11 y 50 vemos llegar un auto blanco que baja la velocidad cerca al semáforo de la Av. La Marina.

Por el contrario, otro de color negro y vidrios oscuros acelera y se pasa la luz roja de la calle Mantaro como queriendo alcanzarlo. En segundos, otro auto negro y con vidrios polarizados pasa raudamente sin tampoco respetar la luz roja del semáforo. Además, otro auto de color plomo habría hecho las veces de campana.

Otra cámara apunta al carro negro invadiendo el carril contrario. De ahí bajan tres sujetos con arma en mano y corren hacia el auto blanco de Israel San Román. Se toman 5 segundos para acribillar a toda una familia, incluidos dos menores de edad.

En el vehículo atacado iban siete miembros de la familia San Román. Israel alias la “Tota” estaba al volante, su padre Elías San Román al lado como copiloto. Detrás de la Tota, se ubicaba su esposa Estrellita Tapia, su madre Luisa Doroteo y, según la versión de la familia, el hijo de 17 años junto a la puerta lateral derecha. En medio de ellos, iban los pequeños de 12 y 9 años.

Otra hipótesis basada en la trayectoria de las balas señala que el hijo mayor de Tota iba sentado en medio de su madre y abuela cargando a sus hermanos menores, quienes, al momento del ataque, habrían terminado siendo escudos humanos.

Los primeros en llegar a la ventana de Israel San Román son los sicarios de polo oscuro y tras ellos el de polera ploma. Entre los tres abren fuego contra la Tota y su padre Elías San Román.

Los asesinos “Josecito y “Bicho” se van, pero el tercero alias “Willy”, continúa disparando contra el resto de la familia. Cuentan que en el negocio de matar se paga hasta mil soles por orificio de bala, en esta escena se encontraron 58 casquillos.

En 5 segundos los asesinos a sueldo exterminaron a casi toda la familia San Román, sólo uno, de forma aún inexplicable, salió completamente ileso.

Según los certificados de necropsia y peritajes balísticos de la Policía, Israel San Román Doroteo recibió 19 impactos de bala en cabeza, cuello, tórax y brazos. Su padre Elías San Román Padilla, presentaba siete orificios de bala en la zona del tórax.

Estrellita Tapia, esposa de Tota, recibió seis balazos en cabeza, tórax y brazo izquierdo, mientras que su madre Luisa Doroteo de 63 años, cuatro en cabeza y tórax. La ferocidad contra los pequeños tampoco tuvo límites.

La niña de 12 años recibió dos impactos de bala, una perforante y otra penetrante en la cabeza, y según la fiscalía, el niño de apenas 8 años, un disparo a la altura del tórax, aunque según la policía fueron muchos más.

Vimos al único sobreviviente de la masacre sacando a sus hermanos del auto y llevándolos a un lado del parque para que los puedan ayudar, aunque cualquier intento terminaría siendo en vano.  La indignación crecía al ver a dos pequeños inocentes, indefensos pero condenados a muerte. Una pistola de agua en medio de la vereda parecía ser la única arma con la que ellos pudieron defenderse.

El pequeño de ocho años fue trasladado a una clínica, pero no pudieron salvarlo. En medio del caos, este joven de 17 años, único sobreviviente y testigo del crimen también intentó salvar a su hermana enviándola a la clínica en un taxi pese a que ya no tenía signos vitales. 

Esta semana fueron detenidos el chofer y dos de los tres sicarios que asesinaron a Israel San Román y familia en medio de una historia de extorsión y cupos en importantes obras de construcción.

Tota registraba 30 denuncias policiales de distinto calibre y un ingreso al penal en 2003. Aunque en los últimos tiempos se había graduado de abogado para dejar de ser el brazo armado y convertirse en el brazo legal de una presunta banda de extorsionadores.

Este audio vinculado a la extorsión y cobro de cupos desnuda la forma cómo se maneja el ilegal negocio por dentro. La muerte de Tota y su familia no sería un caso aislado. La policía ha establecido que este sería el cuarto atentado en una línea de eventos criminales en busca del control absoluto de las obras de construcción más importantes de Lima.  Uno de ellos ocurrió el pasado 4 de febrero en el Cercado. Dos delincuentes asesinaron a Antonio Fernández Castañeda de 45 años e hirieron de gravedad a Samuel Araujo Gutiérrez, Sergio Cañari Vásquez y Matías Ascona Gutiérrez.

La policía está tras los pasos de “Willy”, el sicario que se ensañó y dio muerte a los niños por orden de quien parece quiere ocupar el sitial que tenía Israel San Román.

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