Batalla vecinal por espacios públicos de Miraflores
Vecinos y autoridades debaten sobre concesiones, espacios públicos y convenios con empresas
El complejo deportivo Niño Héroe Manuel Bonilla de Miraflores, que incluye el coliseo multideportivo y el exestadio municipal, está en ruinas. El coliseo presenta grietas, hundimientos, estructuras abiertas y un desnivel de hasta 4 grados. Según estudios geofísicos, fue construido sobre un relleno sanitario, lo que hace su reapertura técnicamente inviable.
A pocos metros, el exestadio luce como un cráter de seis metros de profundidad, con desmontes abandonados desde hace tres años. El proyecto de soterrarlo, lanzado en la gestión anterior, fracasó. Aún queda pendiente un arbitraje millonario por remover 40 mil m³ de tierra.
¿Cuál es el plan de la actual gestión?
La gestión del alcalde Carlos Canales propone entregar el terreno del complejo deportivo en concesión por 30 años a una empresa brasileña. El proyecto contempla 500 estacionamientos subterráneos y un centro multipropósitos de 10 mil m² con canchas, auditorio y espacios para espectáculos, a cambio de una inversión de más de 42 millones de dólares.
El plan ha generado rechazo en parte de los vecinos, que temen una privatización de los espacios públicos. La propuesta aún se encuentra en fase de discusión y boceto, sin contrato final aprobado.
¿Qué otros cuestionamientos hay sobre el municipio?
Además del proyecto en el Bonilla, la Municipalidad ha suscrito 25 convenios de cooperación con empresas privadas, según un informe edil. A cambio de vehículos, ambulancias, dinero y mobiliario urbano, el municipio autorizó el uso de espacios públicos para publicidad exterior, incluyendo paneles en la vía pública.
Entre las donaciones más destacadas figuran cuatro autos Nissan Sentra, una ambulancia valorizada en S/359,750 y una donación dineraria de más de 980 mil soles. Algunos de estos vehículos, según regidores, no llegaron a utilizarse por falta de personal o presupuesto.
¿Cuál es el debate de fondo?
Mientras el municipio defiende estos acuerdos como parte de una estrategia de ordenamiento, regidores y vecinos denuncian una progresiva privatización del espacio urbano. La baja fiscalización, la proliferación de paneles publicitarios y el uso político de los bienes públicos están hoy en el centro del debate.
El complejo Bonilla —emblema del deporte distrital— se ha convertido en símbolo de una ciudad partida entre inversión y abandono, donde lo público aún busca su lugar.