Barcos cevicheros: la nueva tendencia gastronómica en Lima
En Santa Anita y el Callao, cocineros reinventan la experiencia con barcos personalizados y efectos visuales.
Mini yates llenos de ceviche, vapor aromático saliendo de cubiertas de madera, luces que realzan el ají limo y choritos que llegan navegando hasta la mesa. Así se sirven hoy los almuerzos marinos en Lima, donde los llamados “barcos cevicheros” se han convertido en el plato estrella de restaurantes y huariques.
No es solo comida. Es un espectáculo servido sobre proa, popa y velas decorativas. En el Callao, Surquillo y Santa Anita, los chefs se han reinventado para que cada pedido sea una experiencia que el cliente disfruta, graba, comparte y, por supuesto, se come.
¿Qué son los barcos cevicheros?
Son embarcaciones de madera, finamente pulidas y decoradas como si salieran de un astillero en miniatura. Funcionan como bandejas móviles que transportan ceviches, chicharrones, arroces marinos y causas hasta la mesa del comensal. En muchos casos, el barco llega con vapor y luces LED para crear una escena digna de redes sociales.
¿Cómo nació esta tendencia en Lima?
Locales como Olas de Mar en el Callao y Ceviche de Barrio en Santa Anita dieron forma a esta nueva presentación. En palabras de sus creadores, el objetivo es combinar sabor con experiencia. “Tierra, tierra... ¡ceviche!” gritan algunos al ver llegar su pedido. La interacción es parte del show. Lo visual complementa lo gustativo, generando impacto desde la entrada hasta el primer bocado.
¿Qué tipo de platos llevan estas embarcaciones?
Desde el tradicional ceviche de pescado hasta huevera a la chalaca, arroz con mariscos, chicharrón de pota, chaufa marino y causas con pulpa de cangrejo o langostinos. Algunos menús incluyen también wantanes con tamarindo o leche de tigre de tres ajíes. El chef Rolly Sánchez, por ejemplo, ofrece una combinación que resume el mar peruano en cada cubierta.
¿Cuánto cuestan y cómo se arman los barcos cevicheros?
Los precios dependen del tamaño y del contenido. Un barco para seis personas con jarra de chicha puede costar 280 soles, mientras que yates personales tienen presentaciones más accesibles. En todos los casos, el cliente elige qué platos desea incluir. “Tú lo armas como quieras”, explican los encargados. Hay versiones para compartir y otras pensadas para cumpleaños o eventos.
¿Quiénes están detrás de estas propuestas?
En Santa Anita, un barco titulado “Titanic” fue ideado por Jack y Rose de Temu. Con vapor incluido, choritos, mariscos y efectos especiales, buscan impactar desde el primer vistazo. En el terminal pesquero, la cocinera Fiorella, hincha de Susy Díaz, lidera la versión personalizada de yates. Con look inspirado en la excongresista, ella asegura: “Yo tengo mi propia dieta: la del barco, pagas poco y comes harto”.
¿Qué opinan los comensales y turistas?
Padres, niños, parejas y hasta turistas internacionales disfrutan de esta puesta en escena culinaria. Una joven de Chorrillos trajo a su novio inglés —recién llegados de Cusco— a probar un ceviche con huevera antes de regresar a Canadá. “Es mi primera vez y está buenazo”, dijo él. En Santa Anita, los fines de semana hay colas para probar el yate cevichero, mientras los celulares registran cada movimiento del barco.
¿Cuál es el efecto visual que atrae tanto?
El vapor que emana de las embarcaciones crea una especie de niebla marina que antecede al sabor. Esta puesta en escena es clave para el éxito viral en redes. “Esto no lo ves en otro lado”, afirma Samuel, uno de los cocineros detrás del Titanic cevichero. Para él, la mezcla de buen sabor, buena presentación y efectos visuales es lo que ha hecho que el formato se vuelva popular en tan poco tiempo.
• Barcos cevicheros presentan platos marinos en embarcaciones decoradas con luces y vapor
• Se sirven ceviches, chicharrones, arroces y causas sobre mini yates de madera
• Locales en el Callao y Santa Anita lideran esta tendencia visual y gastronómica
• Los platos pueden personalizarse según el gusto del comensal
• El formato se viralizó en redes sociales por su presentación atractiva
• Precios varían, desde opciones personales hasta barcos para seis personas
• Turistas y limeños buscan vivir esta nueva experiencia culinaria