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    "Sin estabilidad económica no hay horizonte", dijo Julio Velarde

    Durante la sesión solemne por los 130 años de la Sociedad Nacional de Industrias, la máxima autoridad del BCRP remarcó que el control de la inflación y el rigor fiscal son los únicos mecanismos para dar previsibilidad al empresariado.

    Foto y video: Canal N

    En el marco de la sesión solemne por el 130 aniversario de la Sociedad Nacional de Industrias, el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde Flores, ofreció una perspectiva analítica sobre las garantías que requiere el sector privado para generar riqueza, advirtiendo de forma categórica que "sin estabilidad económica no hay horizonte" para el país.

    ¿Por qué la estabilidad macroeconómica define el horizonte del país?

    Para la máxima autoridad monetaria del Perú, los indicadores de control de la inflación, el equilibrio fiscal y la confianza no deben entenderse como simples metas técnicas o numéricas, sino como las bases de la planificación empresarial.

    Velarde fue enfático al señalar que, cuando las reglas de juego se tornan difusas y se pierde la disciplina financiera, el ecosistema productivo se paraliza de inmediato.

    "Sin estabilidad la industria pierde horizonte, y si no hay horizonte no hay inversión productiva de largo plazo. La estabilidad macroeconómica y la confianza son condiciones concretas para que una empresa pueda planificar, endeudarse, contratar trabajadores e invertir en maquinaria", manifestó el economista, precisando que el desarrollo solo se sostiene cuando la iniciativa privada y las instituciones caminan en una misma dirección.

    ¿Qué características debe tener el Estado para asegurar este rumbo?

    Lejos de promover posturas extremas de intervencionismo o de libre mercado absoluto, el presidente del BCRP propuso un equilibrio corporativo y legal. Aseguró que una economía moderna requiere, indispensablemente, de un "Estado fuerte".

    Sin embargo, delimitó con precisión las funciones de este poder político: debe concentrarse con eficiencia en proveer infraestructura, seguridad jurídica y bienes públicos esenciales.

    Bajo la tesis de Velarde, la fortaleza del aparato estatal jamás debe traducirse en un rol regulador que intente sustituir el emprendimiento privado o que termine asfixiando y debilitando los incentivos económicos de quienes asumen riesgos financieros.

    Como ejemplo de sinergia, aplaudió la creación de Senati en 1961 por iniciativa de la SNI, una institución técnica que ha formado a más de 5 000 ingenieros en 80 carreras, conectando la educación con la empleabilidad real.

    El respaldo histórico de las reformas estructurales

    Para sustentar el impacto que tiene la predictibilidad en el aparato productivo, el titular del BCR recurrió a las métricas de evolución de la manufactura nacional incluidas en el libro conmemorativo del gremio empresarial.

    Velarde detalló que entre los años 1922 y 2025, la industria manufacturera registró un crecimiento promedio anual de 3.6%, teniendo su fase de mayor dinamismo en la década de 1950 con una expansión anual del 7.1%.

    Asimismo, resaltó que en el periodo más reciente de la historia económica nacional, específicamente durante el auge de las materias primas registrado entre 2006 y 2013, la manufactura avanzó a un ritmo superior al del Producto Bruto Interno (PBI).

    El economista concluyó que el factor determinante que permitió dejar atrás la profunda recesión y la destrucción de capital de la crisis de la década de 1980 fue, precisamente, la edificación de un "horizonte claro" a partir de las reformas estructurales implementadas en los años 90. Estas políticas de control monetario demostraron que la industria avanza de forma eficaz cuando opera bajo un marco normativo claro, de competencia abierta y de estabilidad institucional.

    Durante la conmemoración de los 130 años de la SNI, el titular del BCRP, Julio Velarde, argumentó que "sin estabilidad económica no hay horizonte" para la inversión de largo plazo en el Perú. Manifestó que una economía moderna demanda un Estado fuerte enfocado en dar reglas claras e infraestructura, evitando debilitar los incentivos a la inversión privada o sustituir su iniciativa. Velarde repasó hitos como el crecimiento de la manufactura (3.6% promedio anual entre 1922 y 2025) y destacó que las reformas macroeconómicas de los años 90 fueron cruciales para devolverle la predictibilidad al país, permitiendo que el sector fabril supere el crecimiento del PBI en el periodo 2006-2013.