Pugnas internas en Perú Libre: Del puño alzado al puño lanzado

Las militantes del partido y también ministras Dina Boluarte y Betsy Chávez encabezaban la lista de la inminente purga revolucionaria

Los congresistas de Perú Libre, por la semana de representación, se encontraban mayormente en provincias. Foto: Cuarto Poder

Eran las 6:48 de la mañana y un tuit arrancaba la bronca virtual. Vladimir Cerrón madrugó para pedirle a la bancada de Perú Libre, luego de una asamblea nacional extraordinaria del partido, que no le dé el voto de confianza al “nuevo gabinete caviar”. Pasaron dos horas y Pedro Castillo se remangó las mangas de la camisa y le respondió en una.

Cerrón volvía a tuitear y escribía que Perú Libre no había pasado a la oposición, que solo está en contra las ONG´s norteamericanas que habían capturado al gabinete. En la vida real, como el jefe no daba la cara, sus dirigentes tampoco. 

Los congresistas de Perú Libre, por la semana de representación, se encontraban mayormente en provincias y utilizaban sus redes para ubicarse en alguno de los bandos en disputa: a favor y en contra del voto de confianza. Mientras tanto, la oposición se burlaba desde el llano. 

Las militantes del partido y también ministras Dina Boluarte y Betsy Chávez encabezaban la lista de la inminente purga revolucionaria. Para los congresistas que estaban a favor del nuevo Gabinete, no obstante, hablar de expulsiones era un exceso. 

Que los parlamentarios rebeldes se sometieran a la disciplina partidaria parecía ser, pues, tan incierto como una promesa de Castillo

Un tercer nombre que de pronto comenzó a circular como posible integrante de la lista negra fue el de Guillermo Bermejo. Era difícil creer que el engreído de Cerrón se alejara de la posición de su camarada, pero al día siguiente sus palabras removieron los cimientos de Perú Libre. 

Bermejo se alejaba así del discurso político de su ya ex jefe y llamaba a la unidad en torno a algo en que todos los miembros de Perú Libre, militantes o no, coinciden absolutamente: la tan cacareada “nueva constitución”.

Con el tiempo sabremos a ciencia casi exacta si las movidas de piso en la bancada de Gobierno se deben a sismos o a cismas profundos… o si el caos partidario no es más que una simulación para distraer a la tribuna.