Peleadores callejeros

Uno de los beneficios del deporte es que ofrece una alternativa de vida. A través del deporte se forjan amistades, salud, disciplina y muchas veces logros. Este es el caso de un grupo de jóvenes boxeadores del Callao, que gracias a la inspiradora sapiencia de su entrenador, han logrado evitar otros estilos de vida

Peleadores callejeros. Video: Cuarto Poder

Ser mejor en el Callao es no dejarse tocar por el comercio y el consumo de drogas, es no dejarse matar por una bala enemiga, es huir de la mediocridad. Esta es la lucha de un grupo de jóvenes y de un profesor que se han convertido en la inspiración de todo el primer puerto. Cuando no les prestan un local, entrenan en la calle. Y aún así son el grupo de boxeadores que más victorias consigue por equipo.

El profesor Johan Denegri pudo escapar de un hogar disfuncional, formar una familia y ahora es profesor de chicos que lo tienen como un ejemplo. Quizá habla poco, pero trabaja mucho. Se ha impuesto la misión de rescatar a este puñado de jóvenes de una clarísima falta de futuro.

Desde hace un año entrena en las calles del Callao porque no tiene un local propio. Y a pesar de todas las carencias, miren ustedes: En uno de sus más recientes encuentros realizado en San Juan de Lurigancho ganaron 7 de 8 peleas. Son los boxeadores del Callao que en un futuro darán que hablar. Son la respuesta a un estado que hace muy poco por el deporte. 

Vive en un barrio vecino al cementerio del Callao, donde van a dar los cuerpos de jóvenes que cayeron en tontas peleas de barrio. De niño vendía agua para las flores de los muertos aquí pero hoy gracias a una disciplina admirable es una promesa hecha realidad. Billy habita un humilde pasaje junto a su padre, el ex campeón nacional de box Esteban Murillo, la esperanza blanca, hoy vigilante. El empeño y seriedad que pone este joven al deporte hacen que su padre lo vea como la persona realizada y exitosa que él mismo no pudo ser.

Randú Denegri es uno de los chicos que necesita más apoyo. Vive bajo la protección de su madre en una casa donde las cosas parecen salidas de control. Su padre estuvo en prisión. Randú sabe que solo le queda mirar hacia adelante.

El nivel de necesidad que impera en este hogar hace que pensemos que quizá el box no sea suficiente, que quizá Randú y su madre deban buscar apoyo para completar su formación.

Los logros de Maros Garrido llenan de felicidad a su padre, un transportista que deposita cada sol en apoyar a su hijo. 

Gracias a estos logros el proyecto Casa Fugaz de Callao Monumental le da un espacio algunos días a la semana para que ellos entrenen bajo techo. (Es el local de paredes blancas y ventanal). Y otro gran apoyo hasta ahora lo está dando la Policía Nacional y concretamente este joven efectivo que entiende que rescatar a los jóvenes de la mediocridad que impera en el Callao es un deber.

El policía Antony al igual que el profesor Denegri se ha convertido en casi padres para estos muchachos o incluso el padre que no tienen. Antony tiene el total respaldo de la institución que brinda un local los fines de semana para que los jóvenes hagan sparring.

Es cierto que muchas malas noticias salen del primer puerto, pero hoy vemos que no todo está perdido. Johan Denegri no cobra ni un sol por sus lecciones porque sabe que si nadie hace nada por los jóvenes de bajos recursos no hay futuro para el Callao. Aquí pueden ir gritos de motivación en entrenamiento. Ellos requieren de un local propio para no seguir entrenando calles donde a veces son confundidos por malhechores por policías de otras comisarías chalacas. Necesitan el apoyo de todos los miembros de la sociedad que quieren un cambio en el Callao. Bienvenidos los que desean hacerles llegar palabras de aliento y aportes como zapatillas y ropa deportiva o becas de estudio. La disciplina que ellos demuestran son su mejor garantía. 

El trabajo de Johan Denegri es una inspiración en una sociedad que descuida al valor más preciado que tiene nuestro país, su juventud.