Fenatep: Los expedientes secretos del sindicato presidencial

Si hay alguien que parece tener asegurado su trabajo es el propio ministro de Trabajo, Iber Maraví

La oposición acusa a Castillo y a Maravi de haberle hecho un favor político a su propio gremio. Foto: Cuarto Poder

Se mantiene con la venia del presidente Pedro Castillo. El mismo con quien antes, como sindicalista, ingresaba al Ministerio de Educación en busca de beneficios para el gremio de maestros que ambos formaron: FENATEP.

La oposición acusa a Castillo y a Iber Maravi de haberle hecho un favor político a su propio gremio. Y es que ni bien Maraví se sentó por primera vez en el sillón de ministro, firmó el reconocimiento oficial de la FENATEP.
 
El viernes 6 de agosto a las 11:14 de la mañana el Ministerio de Trabajo envió un correo. En él respondía a un pedido del Sindicato de Trabajadores en la Educación (SUTEP), los rivales de FENATEP en el gremio magisterial

Este documento, en pocas palabras, es el pedido del gremio fundado por Pedro Castillo, para ser considerado como una Federación. Es decir, una organización con más de dos sindicatos y con representación nacional, un viejo sueño del presidente que le había sido negado dos veces.

Revisamos el expediente con dos abogados laboralistas y empezaron saltar pequeñas pero significativas incongruencias: la primer, que el expediente entra al Ministerio de Trabajo el 22 de julio, tres días después de que Pedro Castillo fuera reconocido como presidente electo.

Este dato no sería relevante sin el correlato de un punto que hallamos en la página 28. Ahí debería leerse la lista de los miembros de la junta directiva del sindicato de Cajamarca. Sin embargo, dicho documento se presentó en una copia tan borrosa, que resulta ilegible. 

Y es que desde la segunda línea hasta la séptima es difícil, para algunos, identificar los nombres. Todo parce rellenado con una vaga sucesión de letras equis

En el ámbito legal hay un decreto y una ley que en el Ministerio de Trabajo se saltaron a la garrocha. Desde una óptica netamente política, la interpretación cae por su propio peso: se buscó beneficiar, sin mayor trámite, al sindicato presidencial. Así lo asegura el vicepresidente de la Comisión de Trabajo del Congreso. 

Según el congresista Burgos, el 7 de septiembre en la Comisión respectiva el ministro Maraví omitió, a propósito, dar detalles del expediente. 

Para encontrar explicaciones buscamos al Secretario General de FENATEPPERU, Segundo Vásquez, amigo y compañero del Castillo. Para él no hay ningún problema ni en la forma.

Pero hay más puntos que se pasaron por alto en el Ministerio de Trabajo. Uno de ellos fue el nombre de un congresista de la República, viejo compañero de lucha de Pedro Castillo, el actual representante de Cajamarca por Perú Libre, Segundo Quiroz Barboza.


Buscamos entonces al congresista Quiroz para conocer su versión. Primero en su despacho, a donde le escribimos y llamamos. Nos respondió dándonos una cita, a la que no acudió.

La página 51 es el registro del sindicato de Tacna. En sencillo, esta hoja constituye la partida de nacimiento de dicho gremio. La siguiente hoja debería decirnos los nombres de sus dirigentes.

Sin embargo, la hoja 52 es la misma que la anterior, la página 51, una copia, y por ningún lado aparece la lista de dirigentes. Al parecer, se olvidaron.  

Cuarto Poder logró conseguir el documento que faltaba. Ahí encontramos una nueva incongruencia. Figuraba otro padre de la patria perulibrista, faltaba más. Hablamos del el representante de Tacna y, además, miembro de la comisión de Trabajo, Fernando Mario Herrera Mamani.

Hay un dislate extra con el congresista Herrera. Su nombre figura en los documentos de adhesión presentados por MOVADEF, el organismo de fachada de Sendero Luminoso, cuando buscaban su inscripción como partido político. Herrera balbucea al vuelo, cuando se le pregunta, que él no firmó nada, que todo es una calumnia y que no sabe nada de MOVADEF. 

Este conjunto de irregularidades vuelve a poner en duda la legitimidad de la inscripción de FENATEPERÚ. Esta vez no se cuestiona la velocidad de su aprobación sino la manera en que se tramitó un expediente con vicios de fondo.

Y es verdad que el documento no ha sido observado. Y también es verdad que muy probablemente lo sea y aquí viene el último gran detalle: el jefe de quienes juzgarán la validez de esas objeciones es el ministro Iver Maravi. Amigo, compañero de lucha sindical y colega de los interesados. Interesados que, como es obvio, no solo tienen un interés sindical sino también político. Y entre ellos ya figuran dos congresistas y el propio presidente de la República.

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