Escándalo de las vacunas: ¿Dónde quedó el bien común?

Según un estudio realizado a partir del caso VacunaGate, el 23 % de los encuestados aceptaría vacunarse a escondidas

Foto: Cuarto Poder

El caso VacunaGate ha remecido la política peruana. Un expresidente, dos ministras en funciones, un doctor investigador que jugaba a ser dios con las vacunas de cortesía y más de 400 involucrados son parte del último gran escándalo en el que la confianza ciudadana quedó pisoteada.

Los casos más controversiales fueron los de aquellos funcionarios públicos que negaron haber sido vacunados, pero que a la luz de los hechos, tuvieron participación de los mismos.

Pilar Mazzetti dijo que no se había inoculado pero mintió, lo hizo a espaldas incluso del presidente y la primera ministra. Reconoció que cometió el peor error de su vida y pidió perdón.

Y como Mazzetti, el expresidente Vizcarra y la excanciller Elizabeth Astete, quienes han sido presa de una pequeña venganza que las redes sociales propician cayendo en la hipermoralidad.

Según un estudio realizado a partir del caso VacunaGate, el 23 % de los encuestados aceptaría vacunarse a escondidas. 

El lado bueno del culebrón de fluidos y moral es que las personas que desconfiaban de la vacuna ya no lo harán tanto, puesto que nada más honesto que un acto egoísta y encubierto para demostrar la efectividad.