'La Dama del hampa', la actriz venezolana que no puede entrar a Perú por su oscuro pasado

Esta es la historia de Jimena Araya, vinculada a la peligrosa banda 'El tren de Aragua'  y que por una situación de permiso de trabajo no puede entrar más al país

'La Dama del hampa', la actriz venezolana que no puede entrar a Perú por su oscuro pasado

'La Dama del hampa', la actriz venezolana que ya no puede entrar al Perú por su oscuro pasado. Foto: captura

Ha estado involucrada en casos que han dejado 3 hombres muertos y la evasión de un peligroso antisocial. Su impactante belleza y fama parecen ser muy atractivas para peligrosos delincuentes venezolanos. Es actriz, modelo y dj muy conocida en Venezuela, pero también un personaje recurrente en la página policial de su país a lo largo de esta década.

Esta venezolana de 36 años, hija de padre chileno con madre peruana, estaba en el ojo de la tormenta, luego de que su última visita en Perú fuese vinculada a Edinson Agustín Barrera, alias 'Gaquire', delincuente venezolano miembro de la temida organización 'Los malditos del tren de Aragua', y otros integrantes de esta red criminal que se encuentran en el Perú.

'Catire' no es otro que el delincuente detenido en agosto del año pasado en el Mega plaza de Lima Norte, cuando junto con sus cómplices planeaba el asalto de una agencia bancaria.

Es el pasado que ella no niega el que parece convertirse en su principal estigma como en tantos otros casos. Araya ha estado vinculada sentimentalmente a capos del crimen organizado en Venezuela. Varios de ellos miembros de la organización el tren de aragua, al que pertenece 'Catire'. Su historia es alucinante y bien podría tener un capítulo propio en ese libro que nunca termina por escribirse de las bellas y los criminales

En agosto de 2012, Araya, quien ya por entonces era una conocida actriz cómica en Venezuela, fue acusada de colaborar en el fuga de Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, en la cárcel de Torocón, en la zona de Aragua.

Las investigaciones policiales arrojaron que la actriz conocía a Guerrero, entonces líder del tren de aragua, mucho antes de su detención, que lo frecuentaba en la prisión y que mantenía un fluido contacto telefónico. En octubre de ese año, Araya fue capturada, aunque días después fue puesta en libertad tras pagar una fianza. Entonces se dijo también que el gobierno de Hugo Chávez la había ayudado, teniendo en cuenta el apoyo que brindaba al régimen como figura pública.

Años después, vovlió a aparecer de la mano de otro personaje controvertido, 'Caremuerto'. Un exreo que se presentaba reformado y que incluso tenía una serie de ficción por YouTube llamada cárcel o infierno, donde plasmaba sus vivenvias caneras actuando junto a Jimena.

En Agosto del 2014, Ochoa fue asesinado en un confuso incidente en el que supuestamente se le quiso robar su motocicleta. Tan solo un año después, otro supuesto novio de ella, Carlos Galíndez, alias 'Carlos Breaker', otro cabecilla del tren de aragua, fue descuartizado.

Sin embargo, a pesar de los antecedentes, no hay investigación abierta contra Araya en nuestro país, ni elemento de inteligencia policial que acredite que 'Rosita' haya mantenido contacto con delincuente alguno durante su estancia en el Perú.

Araya, como ella dice, entró el 20 de agosto y salió el 29 del mismo mes, con su pasaporte chileno, sin que ninguna autoridad hiciera ninguna observación. El problema para ella es que durante su estadía animó un evento en Barranco y esto lo habría hecho sin tener visa de trabajo, algo que complicará un eventual regreso de la modelo venezolana a tierras peruanas. Lo cierto es que quizás no veamos por un buen tiempo a Jimena Araya, 'Rosita' o 'la dama del hampa'.

Según fuentes de la Superintendencia de Migraciones, ya se ha dado una alerta en todos los puestos migratorios del país para que no se admita su ingreso al Perú. El motivo: los antecedentes que presenta en Venezuela. Araya ha dicho que va a volver al Perú quizá con poca conciencia de lo que le puede esperar. Por lo pronto el foco de la atención pública está sobre ella, más por un pasado que la persigue que por sus talentos artísticos.