Callao: Identifican a cabecillas que iniciaron enfrentamientos entre sicarios

Desde hace meses se desataron ataques a balazos entre bandas rivales dedicadas al tráfico de drogas y cobro de cupos en el Callao. Una cámara de vigilancia captó uno de los crímenes recientes a plena luz del día

Foto y video: América Noticias

La policía del Callao capturó a presuntos sicarios que estarían involucrados en los principales crímenes. Como el tráfico de droga o el cobro de cupos en construcción civil. Se hacen llamar Los Turris del Puerto. Son sindicados a una serie de casos de secuestro y tortura con armas de fuego.

A sus 21 años, Juan de Dios Sáenz Paredes, alias Ñato. Pertenece a una cúpula criminal que empezó con el nombre de Los Turris del Puerto, pero su escalada en el hampa lo catapulta a las primeras filas de la mafia chalaca conocida como La Jaula.

Juan de Dios fue intervenido el pasado de 10 de noviembre en la urbanización Ciudad del Pescador de Bellavista, con sus más acérrimos cómplices entrenados que no les tiembla la mano con tal de ejercer el poder entre los barrios enemigos.

Una cámara de seguridad captó a Juan de dios caminando con su grupo de la muerte. En el asentamiento humano José Boterin. Sabían que su víctima pasaría por esa calle pasada las tres de la mañana. Y así fue, desfila a su cruel destino con polera negra y short blanco. Tres contra uno, todos armados descargando cacerinas.

Impactos de bala en todo el rostro, sicariato con mensaje encubierto, nadie traspasa nuestras fronteras, así tengas un pasado en el mismo San Juan de Lurigancho.

Moisés Dávila Landaury tenía 36 años cuando lo mataron. En el 2019 y luego de una intensa balacera. Fue llevado hasta la Dirincri, junto con sus cómplices, por delitos de extorsión. La división de secuestros en aquella oportunidad lo sindico ser parte de la organización criminal los bravos de san juan. Prontuariados sujetos que fueron puestos en libertad por decisiones desde el ministerio público.

Moisés Dávila intentó cambiar de rumbo, en trabajos legales como soldador y que le permitieran mantener el perfil bajo que tanto necesitaba.

Pero el barrio arrastraba sus cadenas más perturbadoras en donde no había un lugar para él. En el 2022, armas que intentaron ser escondidas sin éxito alguno, fueron halladas en una guarida ubicada en el kilómetro 28 de la Panamericana Norte en Puente Piedra.

En medio de todos los detenidos, Jeremy Chávez Velázquez, se aprendió lo que tenía que decir por si la policía caía a interrumpir toda la faena. Lejos de casa, lejos de ser inocentes, eran los narquitos de Ventanilla.

El lujo que te permite el cobro de cupos no se comparte, se guerrea en las calles y cuando menos lo esperas. Varios meses después, en enero de este año y según un testigo clave, reconoció que juan de dios bajo de un carro color negro, y sin decir una sola palabra disparo a mansalva contra Jeremy Chávez Velázquez, a plena luz del día en la urbanización Los Pilares del Callao.

Un sufrimiento donde no hay vuelta atrás por la mano de juan de dios. Pero no actuaria, solo, un siniestro clan familiar. Tres hermanos que lo secundan en todos los hechos delictivos. Aparecen a su lado y no se descarta que al momento del operativo policial estaban cocinando su próximo atraco, ya que contaban con chalecos de seguridad para no levantar polvo.

Uno de ellos fue identificado como Óscar Benavides Vélez. Aseguro pertenecer a una institución municipal. No podría decir que sí con todos los hombres uniformados que lo rodeaban. Pero hasta en otro idioma se siente bendecido, con las alas bien abiertas al lado de la corona del estatus y las huellas que no puede ocultar más. Negó el uso de armas que diría sus redes sociales cuando se destapa su verdad con los fríos propósitos que ordene el patrón.

Sus hermanos José Benavides Vélez y Josué Benavides Vélez serán igualmente procesados por todo lo encontrado. Una pistola marca glock abastecida con 16 municiones, un chaleco antibalas, más de 70 cartuchos de diferentes calibres, balanzas digitales y 500 gramos de marihuana.

Las arcas bien llenas le permiten estos viajes, siempre los verán en las obras de construcción civil cobrando los cupos que saborean los caciques. Pero la policía no descarta que dichas visitas al exterior tengan otros fines criminales.

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