Mariana (Karina Jordán) comenzará una nueva vida tras salir de prisión y, luego de conseguir un lugar donde vivir, será víctima de unos delincuentes. Ella estará caminando por la calle cuando unos malhechores la interceptarán, amenazando su vida. Sin embargo, la hermana de Rossy luchará por su seguridad.
Mariana se sorprendió cuando su abogado llegó de improviso a la cárcel. "Tengo la resolución sobre su petición de reducción de condena", dijo y la hermana de Rossy creyó que había sido rechazada; sin embargo, estalló de emoción al saber que le habían hecho caso.
Según le explicó el experto el leyes, su buena conductora, su trabajo en la cárcel y sus estudios como abogada sirvieron para que le otorguen su libertad. "Eres libre, Mariana, puedes tomar tus cosas ahora mismo e irte. Lo logramos. La pesadilla se acabó", expresó y Mariana rompió en llanto de felicidad.
Mariana le entregó a Rossy unas cartas que había escrito en prisión para que se las entregue a sus hijas. Cuando estaba a punto de dárselas, cambió de opinión y decidió quemarlas, tracionando a su hermana. "Lo siento mucho, hermanita, pero ahora son mis hijas y tengo que cuidarlas, incluso de ti. Siempre para el mundo serás una asesina, siempre", exclamó.
Mariana entró furiosa a la casa de Rossy buscando a sus hijas, luego de pasar 10 años en prisión. Ella le reclamó a su hermana por arrebatarle a sus primogénitas y le aseguró que se las llevará lejos. Lo que no imaginó fueron las duras palabras que recibiría.
"Tú crees que puedes venir a mi casa y llevártelas (Claro que sí, porque soy su madre) Mariana, Melissa ya es una mujer y Stephanie ya ni te recuerda. Ellas tienen una vida en la que tú no estás, no existes... ¿De verdad tú crees que ella se irían contigo?", exclamó y dejó en shock a Mariana.