9 Agosto 2016

Río 2016: Katinka Hosszu y la increíble historia de amor con su entrenador

EFE
La nadadora húngara sumó su segundo oro al vencer en los 100 espalda

La húngara Katinka  Hosszu dio un nuevo paso para convertirse en la reina de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, tras colgarse este lunes su segunda de medalla de oro al imponerse en la final de los 100 espalda con un tiempo de 58.45.

Hosszu, que el sábado se impuso en los 400 estilos con nuevo récord del mundo incluido, volvió a evidenciar el excelente estado de forma en el que ha llegado a la cita olímpica, tras imponerse en un final en la que partía como favorita la australiana Emily Seebohm.

Esta vez su gran rival fue la joven estadounidense Kathleen Baker, que peleó con la húngara hasta los metros finales de la prueba. La prueba se resolvió a favor de Katinka Hosszu que se alzó con el oro, tras aventajar en 30 centésimas a la estadounidense.

Al costado de la piscina, estuvo su marido. No alentándola desde la grada, sino dándole indicaciones. Su historia de amor tuvo un giro particular luego de Londres 2012, un evento bisagra en la vida deportiva de Katinka. Llegó preparada para ganar el oro en los 400 metros pero se topó con la china Shiwen Ye, que con 16 años se quedó con la gloria. Hosszu fue cuarta. Se marchó de la capital británica muy decepcionada.

A los pocos meses, le preguntó a Shane Tusup, su novio, si quería ser su entrenador. Era un pedido que no podía rechazar, aún sabiendo por dentro que no sería un vínculo sencillo de sostener. En las piscinas, debía ser exigente al máximo. Pero en casa, todo lo contrario.

Ellos se conocieron en la Universidad de Southern California. Katinka  Hosszu se transformó en una atleta de elite. Tusup, no. Pero para entonces ya tenía una relación sentimental consolidada, que no fue afectada por su vínculo deportivo, ya que se casaron en 2013.

Su "relación doble", de marido/entrenador y mujer/atleta, prosperó a pesar de que para su entorno sea un poco extraño. "He visto mucho comportamiento inadecuado. Los entrenadores son exigentes, pero él está a otro nivel. Da miedo", dijo la estadounidense Jessica Hardy al New York Times, que entrenaba con Katinka  Hosszu en Los Angeles.

Dirigida por su esposo, Katinka  Hosszu se ganó el apodo de 'Dama de Hierro', porque el razonamiento de Shane era que mientras más eventos compita, la presión se le iría quitando y obtendría mejores resultados.

Ambos reconocen que su relación es complicada, pero insisten en que es saludable. Él admite que sus actitudes y su vehemencia al momento de la competencia puede provocar confusión. El público, los competidores y los otros entrenadores se espantan al verlo gritarle a su esposa. Pero Katinka  Hosszu asegura que son capaces de no mezclar sus vínculos.

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