Terror de cinco tenedores

Protagonistas del terror de la capucha, el arma y el mantel largo. “Los Injertos de Renova y Loreto” perpetraron 12 asaltos a los más exclusivos restaurantes en menos de 4 meses, sin que les importara quedar registrados por todas las cámaras de seguridad. Conozca el reinado y fin de esta peligrosa banda.

Terror de cinco tenedores

Vídeo: Protagonistas del terror de la capucha, el arma y el mantel largo. “Los Injertos de Renova y Loreto” perpetraron 12 asaltos a los más exclusivos restaurantes en menos de 4 meses, sin que les importara quedar registrados por todas las cámaras de seguridad. Conozca el reinado y fin de esta peligrosa banda.

Eran doce e ingresaban a los restaurantes de Lima como un pelotón de aniquilamiento, dispuestos a llevarse todas las pertenencias de los desafortunados comensales que, como si se hubieran ganado una perversa lotería al revés, estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Esta banda de temerarios raqueteros, que logró reunir a los delincuentes juveniles más graneados de El Callao y La Victoria, fue bautizada como “Los injertos de Loreto y Renova”, la edad promedio de sus miembros no superaba los 23 años de edad, y fue la protagonista de un verano infernal en el que lograron vulnerar la tranquilidad de una docena de restaurantes antes de que la policía capture a la mayoría de sus miembros.

El 31 de diciembre del 2014, poco antes del año nuevo cuando en uno de sus asaltos liquidaron de cinco balazos al comandante de la policía Pedro Guerrero Gilberti, por intentar repeler el atraco a la pollería El Corralito del Cercado de Lima, estos injertos inauguraban una temporada de terror. La banda alcanzó un alarmante auge cuando empezó a incursionar en conocidos restaurantes miraflorinos como “El Diez” y “Gianfranco” y las imágenes de las cámaras de seguridad de dichos locales revelaron, como pocas veces, la frialdad con la que ejecutaban sus fechorías y la estremecedora fragilidad de las víctimas ante la delincuencia.

El 25 de febrero cerca de las nueve y media de la noche llega una camioneta plateada Toyota Rav 4 de lunas polarizadas y se estaciona como cualquier cliente en el frontis de la tratoría Gianfranco, ubicada en la cuadra 5 de la avenida Angamos Oeste. 

En otro ángulo exterior la cámara graba a personas esperando un taxi, las cuales son obligadas a ingresar al local por dos delincuentes. Dos de ellos, uno en la esquina y otro en la puerta se quedan afuera como campana. Pocos segundos antes, adentro la vida transcurría con normalidad, hay una decena de comensales, llegan clientes, dos mujeres conversan y una pareja haciendo tiempo hasta que llegue la cuenta, hasta que un ruido los hace voltear y esta señora entra en pánico al percatarse del ingreso de un sujeto encapuchado y apuntándolos con un arma. 

Las chicas se desesperan y tratan de esconder sus carteras, pero es inútil, una de ellas trata de oponer resistencia, rogándole al delincuente sin éxito. Luego el encapuchado se dirige hacia la aterrada pareja de al lado mientras otros tratan de huir. El encapuchado regresa donde las mujeres a quitarles el celular, pulseras y relojes. En la calle, la cámara de seguridad capta a los cocineros de mandil, chef residente incluido y uno que otro cliente  huyendo por la puerta trasera. Después con unas cinco  carteras  en mano el asaltante se dirige hacia otro ambiente. 

Uno de sus compañeros también con pasamontaña revisa la caja registradora mientras que el primer encapuchado desvalija a dos comensales más y luego pisotea a un anciano que yacía en el piso. Los clientes y el personal del local quedan desconcertados, asustados sin saber qué hacer. 

El atraco duró menos de dos minutos, luego del cual uno de los delincuentes sale con lo robado en sus brazos y apunta con la pistola a todo lo que se le cruza.

Para estos raqueteros conocidos como los 'injertos de Loreto y Renova', el botín obtenido en Gianfranco no fue suficiente y continuaron su cacería por las calles miraflorinas en esa calurosa noche de febrero. Solo diez minutos más tarde, en la cuadra 45 de la avenida Petit Thouars, utilizando la misma modalidad, divisan ahora el restaurant El Diez. 

Afortunadamente el viernes 6 de Marzo, tras asaltar por lo menos tres
restaurantes más, empieza la caída de los 'Injertos de Loreto y Renova' gracias a un paciente trabajo de inteligencia de la Policía Nacional, cuatro de sus miembros son detenidos a la altura de la cuadra 28 de la avenida Brasil y poco a poco el resto de sus miembros siguió cayendo, uno de ellos fue capturado en Puno, antes de que escape 
por la frontera. De los doce integrantes de la banda, cuatro siguen en las 
calles pero ya es casi nula su capacidad.

Hoy el director general de la policía nacional  asegura que el ya implementado plan cerco, con 800 patrulleros en las calles  permite que la tranquilidad de los restaurantes ya no sean un objetivo atractivo y fácil para los raqueteros.

Etiquetas:cinco tenedores

COMENTA