Menonitas en el Perú: una comunidad que vive apartada de la sociedad moderna

Salieron de Alemania hace 400 años en busca de nuevas tierras donde predicar el cristianismo puritano y alejarse de las tentaciones del mundo moderno.  

Video: Cuarto Poder

Vídeo: Salieron de Alemania hace 400 años en busca de nuevas tierras donde predicar el cristianismo puritano y alejarse de las tentaciones del mundo moderno.  

Cuarto Poder obtuvo un permiso excepcional para ingresar a las dos comunidades menonitas establecidas en el Perú, Usterreich y Vanderland. La primera de ellas con un año de fundación en Huánuco y la segunda con apenas dos meses de establecida en la selva de Ucayali.

Se trata de personajes que parecían salir de un viejo capítulo de la serie la familia Ingalls, sombreros y vestidos propios del lejano oeste, gente con características y costumbres que no parecían del presente siglo XXI ni del XX siquiera.

Los menonitas intrigan al mundo por las siguientes razones: todos provienen de familias holandesas, suizas y alemanas que hace 400 años abandonaron sus países – entonces predominantemente católicos – para establecerse en otras naciones que les permitieran ejercer sus principios éticos y religiosos. 

Entre ellos vivir bajo los cánones de pobreza y santidad cristiana que dicta el nuevo testamento, y no bautizar a los niños sino esperar hasta que ellos cumplan la mayoría de edad y decidan por sí mismos si toman o no ese sacramento. 

Ningún medio de comunicación nacional ha ingresado a estas comunidades famosas en el resto del mundo porque viven apartadas de la sociedad moderna, detestando la energía eléctrica y la tecnología porque las consideran puertas de entrada del demonio. Como todo grupo protestante, los menonitas no aceptan la autoridad del papa. No admiten miembros que no hayan nacido en una familia menonita. 

Para controlar los problemas genéticos que esto implica ellos tienen prohibido el matrimonio entre primos.

Pero, ¿por qué nos aceptaron los menonitas en su comunidad cerrada? Porque quieren hacer un pedido al presidente de la nación: ellos quieren vivir en el Perú pero lo harán solo si el gobierno respeta sus costumbres. 

Por lo pronto, la región Huánuco ya les ha firmado un documento que garantiza su forma de vida. Una vida que han llevado por cuatro siglos hasta transformarse en una comunidad de más de un millón de individuos en países tan lejanos como Zaire e Indonesia. 

Usted es libre de llamarlos racistas, machistas y retrógrados. Ellos se consideran pacifistas y seguidores de la verdadera vida cristiana. Ellos ya están entre nosotros.

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