Japón: peruano Vayron Nakada podría ser condenado a pena de muerte

Un peruano de 30 años mató a seis personas en Japón, entre ellas dos niñas. La noticia dio la vuelta al mundo. 

Vídeo: Un peruano de 30 años mató a seis personas en Japón, entre ellas dos niñas. La noticia dio la vuelta al mundo. 

En la apacible ciudad de Kumagaya, Japón, decenas de policías y ambulancias enmarcaron el terror la noche en la que la mente desquiciada de un muchacho de 30 años, provocó las más escalofriantes escenas de muerte. La historia de este oscuro personaje, tenía ya, antecedentes escritos también con sangre. 

Vayron Jhonatan Nakada Ludeña, un joven peruano que emigró al país del sol naciente hace 10 años, con la intención de olvidar un pasado que lo tenía marcado era hermano de Pedro Pablo Nakada Ludeña, el llamado “Apóstol de la muerte”, quien en el 2006,  presa de una psicopatia galopante y creyendo ser un enviado de Dios para limpiar al mundo de lo que él llamaba escoria, terminó matando a 25 personas. 

Una decada después, los mismos demonios parecen haber gobernado también a su hermano Vayron, por más que intento alejarse a miles de kilometros de distancia. Viviendo en Japón, las mismas voces le dictaron  que la muerte era la respuesta y asesinó a seis personas, entre ellas, dos pequeñas niñas de 7 y 10 años. 

La terrible escena terminó cuando el asesino se hizo varios cortes en los brazos y luego se lanzó del segundo piso de una casa. Su estado es delicado. Pero este personaje ha estado ligado a una historia familiar negra, pues su hermano fue el denominado apóstol de la muerte, quien mató a 25 personas.

Vayron vivía en una casa en Santa Clara, donde aprendió mecánica y a tapizar muebles. Según sus propios familiares, su conducta siempre era aislada. Su infancia fue sumamente dura, marcada por la violencia, la imagen de un padre alcohólico y una madre con alteraciones mentales, le dio un matiz infernal a la vida de Vayron.

La distancia no logró borrar la huella dejada por su hermano Pedro. Vayron nunca se adecuó a su nueva y rápida vida en Japón. Siguió siendo distante emocionalmente, casi antisocial. Trabajó en varios lugares, pero no hizo muchos amigos. Diez años, más tarde alguien le recordó esa estela de sangre de la que nunca hablaba, que siempre quiso borrar y algo se terminó de romper dentro suyo.

Si bien la familia ha declarado que Vayron es un esquizofrénico paranoide igual que su hermano Pedro Pablo. La justicia japonesa tomará con pinzas el caso. Si es encontrado culpable podría ser condenado a pena de muerte, según especialistas.

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