Tanto la empresa que Odebrecht preside como demás firmas brasileñas involucradas en un gigantesco escándalo de corrupción tienen importantes inversiones y contratos también en el Perú.
Por estos días el nombre de una compañía de alcance global es recurrente
en las notas políticas, económicas y de investigación periodística tanto en Perú como en Brasil. Se trata de Odebrecht, el gigante de la construcción carioca con millonarios contratos en nuestro país, y que hoy pasa sus horas más difíciles.
El fin de semana pasado en Sao Paulo, la policía federal del Brasil detuvo a Marcelo Odebrecht, presidente de esta constructora, en medio de las investigaciones por el escándalo Petrobras.
El caso de corrupción más grande de ese país y, que en sencillo, trata de lo siguiente: según la justicia brasileña, empresas como Odebrecht, OAS, Camargo Correa y Andrade Gutiérrez, habrían acordado repartirse las licitaciones de la estatal Petrobras a cambio de coimas millonarias a directivos de esta empresa, dinero que muchas veces habría sido desviado a los partidos políticos de ese país.
Según la justicia brasileña, Marcelo Odebrecht sabía de estas operaciones ilícitas. Pero, ¿por qué este tema debe preocuparnos tanto? Por algo muy sencillo. Tanto la empresa que Odebrecht preside como el resto de firmas brasileñas involucradas tienen importantes inversiones y contratos también en el Perú.
Contratos desplegados a lo largo de los últimos tres gobiernos constitucionales: el de Alejandro Toledo, el de Alan García y el de Ollanta Humala.