¿Brad a la parrilla?

Exclusivo, la principal proveedora de la enorme cadena de restaurantes Rustica asegura haber sido utilizada y jamás haber vendido nada. El de esta anciana es uno de tres testimonios  que complican al empresario con aspiraciones presidenciales  Mauricio Diez Canseco, el popular Brad Pizza, en una investigación por presunto Lavado de activos y una millonaria defraudación tributaria.

María Carrasco Carrasco tiene 84 años, una afección cardíaca y una gigantesca deuda con la Sunat. 

Por vez primera, habla la octogenaria mujer que en papeles, figura como la proveedora estrella del enorme grupo empresarial Rústica, la cadena de restaurantes que fue fundada por Mauricio Diez Canseco hace ya más de 20 años.

María Carrasco rompe su silencio en Cuarto Poder y hoy revela todos los detalles de una alucinante facturación a Rústica por un monto que alcanza los 62 millones de soles.

Para entender este esquema de aparente defraudación tributaria, es preciso empezar por el inicio.

La mujer que ayuda a María Carrasco a levantarse y a caminar es su hija. Se llama Elvira Núñez y su testimonio es clave en esta historia.

Fue esa vieja amistad la que abrió las puertas a una propuesta de negocio con tanto de rentable como de ilegal. Su amigo Juan Condeso le propuso crear una empresa y luego comprarle las facturas en blanco para introducirlas en la contabilidad de Rustica.

Elvira vio esa oportunidad como una fuente de ingreso. Atravesaba por una crisis matrimonial, estaba sin empleo y, para completar el cuadro, su hermano fue internado a causa de un cáncer al pulmón.

La propuesta de su amigo Juan Condeso se presentaba como un peligroso pero efectivo salvavidas en ese momento de su vida. Un ingreso económico que no rechazó.

La empresa creada por Elvira se llamaba Linusa, sin embargo ante Sunat, el 
registro de RUC pertenecía a María Carrasco Carrasco, su propia madre.

Elvira Núñez vendió las facturas de Linusa en blanco a Juan Condeso, su amigo y contador de Rústica, durante los años 2011 y 2012.  

Núñez asegura que todo era un negocio simulado, ella entregaba las facturas en blanco para que fueran llenadas por el contador de Rustica,  que ni ella ni su madre le vendieron ni un gramo de harina al restaurante de Mauricio Diez Canseco.

Etiquetas:Brad Pizza

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