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Más contradicciones en caso de balacera en Miraflores
  • Parte1
Resumen

En el complejo caso de Luis Miguel Llanos Carrillo, ocurrido la noche del 27 de diciembre último, el análisis de los testimonios arrojaba una teoría: el joven empresario Luis Miguel Llanos, defendiendo a su novia del ataque de hombres armados que intentaban robar su camioneta, los abate a tiros en un acto de defensa propia.

 

Pero los cuerpos de los 2 supuestos malhechores, sus lesiones, huesos rotos, cráneos abiertos y perforaciones de bala empezaron a contar otra versión que Cuarto Poder recogió hace una semana.
Hoy presentaremos y analizaremos la documentación completa, con los protocolos de necropsia y pruebas de absorción atómica, que determinan quién disparó o quién no. La historia que cuentan definitivamente dista mucho de la que inicialmente tuvimos frente a nuestros ojos.

 

Luis Silva era el presunto asaltante que supuestamente apuntó desde el piso a Llanos. Los resultados de la necropsia confirman que murió con dos balas en el cuerpo, doce costillas rotas y el cráneo abierto por el brutal golpe de un objeto pesado.

 

El empresario Llanos sostiene que aun herido Silva intentó atacarlo con un arma de fuego. “Estaba vivo y me sacado una pistola desde el piso y me trato de disparar y se le atraco. Allí fue donde explico que lo golpee, lo agarre a patadas y le quite el arma”.

 

Para David Ruiz Vela, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Legal: “El primer disparo es en el abdomen, donde no le produce gran inmovilidad, le produce lesión pero no gran inmovilidad”. Las heridas demuestran que fue después de este primer disparo que Silva fue atacado brutalmente en la cabeza con algún objeto contundente. “Es probable que estas se hayan producido entre el primer y segundo disparo porque con el segundo disparo ya no pueden producirse este tipo de lesiones”, comenta Ruiz.

 

Las primeras conclusiones de la necropsia son que Luis Silva aún vivo tras el primer balazo en el abdomen, recibe una golpiza que le destroza la cabeza y las costillas. Las marcas quedaron registradas en fotografías donde se puede observar la ferocidad del ataque hacia una persona que ya tenía un disparo en el abdomen. Son 14 lesiones en el rostro y cráneo.

 

Después del primer balazo en el abdomen y esta retahíla de brutales golpes, Silva, posiblemente en el suelo, habría recibido el segundo y fatal disparo. El cuerpo de Silva presenta además 12 costillas fracturadas. Por las huellas y hematomas, es posible que tras su muerte haya sido además atropellado.

 

Augusto Saldarriaga Guerra, ex director del Hospital Central de la policía: “Es bien difícil sino es por un aplastamiento que se puedan fracturar las 12 costillas. Prácticamente las costillas 1 y 2 están escondidas, tendría que ser un accidente por aplastamiento, por ejemplo que un automóvil pase por encima de ese lado y haya roto las 12 costillas a la vez”.

 

En el caso de Sebastián Anchante Pérez, el otro presunto atacante de Llanos, recibió también una golpiza salvaje y un disparo en la cabeza, cuya entrada y salida demuestran que fue mientras estaba de espaldas. Anchante también registra una herida abierta en la cabeza que, según los expertos consultados, no fue producto del disparo que recibió en esa zona del cuerpo y que más bien fue producida por un objeto contundente y pesado.

El empresario Llanos ha sostenido que disparó a los supuestos atacantes porque a su vez intentaron

dispararle a él. En contra de esa versión, las pericias policiales no han logrado hallar vestigios de balacera alguna ni huellas de los supuestos ladrones en la camioneta que robarían. La prueba de absorción atómica aplicada a los cadáveres de Silva y Anchante, un examen que demuestra si hay o no vestigios de pólvora en las manos de los supuestos atacantes. Esta prueba señala negativo en ambos.

 

Este programa intento entrevistar a Luis Llanos, pero su abogado Moisés Tambini reusó la invitación a participar en este reportaje. Sin embargo en la entrevista que concedió a Cuarto Poder hace una semana, negó en reiteradas ocasiones haber golpeado a Luis Silva y a Sebastián Anchante.

 

Llanos enfrenta una acusación por homicidio culposo ya que la defensa propia que él alega, no corresponde a lo que ahora, gracias al análisis de los cuerpos, se ha podido determinar. El empresario de 39 años, experto en artes marciales, boxeo y Jiujitsu, al parecer aun tiene muchas cosas por explicar a las autoridades.
 

Créditos del reportaje:
Reportaje: Carlos Castro / Cámara: Julio Mathews / Edición: Carlos Correa
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