¿Qué es la dispraxia, la enfermedad que sufre el actor de Harry Potter?

El trastorno que sufre Daniel Radcliffe genera complicaciones para atarse los cordones o escribir. Descubre cómo detectar esta enfermedad

La dispraxia afecta a secuencias motoras como atarse los cordones

La dispraxia afecta a secuencias motoras como atarse los cordones

A través de Facebook Live, Daniel Radcliffe (27), el actor que le dio vida a Harry Potter, se volvió a referir a la enfermedad neurológica conocida como dispraxia que padece desde pequeño.  Esta trastorno neurológico le dificulta atarse los pasadores, escribir, o realizar movimientos complejos que requieran una excesiva coordinación motriz.

Daniel Radcliffe de niño

¿Qué es la dispraxia?

Es un síndrome también conocido como el del "niño torpe".  Se trata de una enfermedad psicomotriz que afecta mayormente a los varones y provoca desorganización en el movimiento, una incoordinación motora que puede afectar a varias áreas y niveles (como el lenguaje o el desarrollo emocional), al desarrollo de las habilidades motoras gruesas (como caminar y saltar) o habilidades motoras finas (como el movimiento de la boca y la lengua necesarios para pronunciar las palabras correctamente).

Los pacientes se caracterizan por la lentitud y dificultad que tienen para realizar movimientos aparentemente sencillos que requieren la coordinación de varios grupos musculares, como por ejemplo escribir, peinarse, atarse los zapatos, jugar a la pelota o andar en bicicleta.

Signos de dispraxia

La dispraxia se clasifica en cuatro tipos

Dispraxia ideomotora: existe una interrupción entre la secuencia de pensar y realizar un acto sencillo, como por ejemplo tomar un objeto, como un peine.

Dispraxia ideatoria: en este caso se afecta la cadena de secuencias de pasos sencillos que dan lugar a uno complejo, como abotonar un botón, atarse los cordones o meter una llave en la cerradura.

Dispraxia oromotora o del habla: se ven afectados los grupos musculares que se encargan de la fonación, mostrando problemas para pronunciar algunas palabras o sílabas, lo que dificulta el habla.

Dispraxia constructiva: son problemas para comprender las relaciones espaciales entre los objetos, por lo que resulta difícil moverlos de un lugar a otro: por ejemplo, meter una caja pequeña dentro de otra más grande.

¿Cómo detectarlo?

Los síntomas se hacen más evidentes durante la edad escolar, entre los cinco y los once años.  Sin embargo, también se manifiestan a temprana edad. Los bebés podrían estar inusualmente irritables y tener dificultades al comer.  Podrían retrasarse en sus pilares del desarrollo, tal como darse vuelta cuando están acostados y en caminar.

Algunos signos de alerta en niños pequeños pueden ser que se ensucia mucho cuando come, prefiere comer con los dedos; no puede jugar con una pelota, está atrasado en cuanto al control de esfínteres o no habla tan bien como los otros niños de su misma edad.

Para los primeros años de la primaria, existen algunos signos como tropezarse con frecuencia con las personas y las cosas, les cuesta aprender a saltar, se les caen los objetos con frecuencia, no pueden pronunciar las palabras, entre otros.

¿Cómo diagnosticarlo?

Se aplican una serie de pruebas neuropsicológicas en las que se toman como referencia las adquisiciones en el plano motor e intelectual que el niño debe haber alcanzado a cierta edad. No obstante, la evolución de este trastorno depende de diferentes factores, entre ellos la severidad de la dispraxia, el momento en que se diagnostique y la constancia de los padres en el tratamiento.

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Fuente: Infobae