Estos indígenas afilan sus flechas contra invasores de la Amazonía

La tribu Waiãpi promete defender sus tierras ante el temor de que sean invadidas por mineras internacionales

Una tribu afila sus flechas contra invasores de la Amazonia. Video: AFP

Armados con arcos y flechas, los indígenas Waiãpi se preparan para defender su hogar, una región casi intocada de la Amazonía de Brasil. Con grandes reservas de oro y de otros metales escondidas bajo el suelo, su gran temor es a la invasión de empresas de minería.

“No queremos que venga la explotación minera a nuestra tierra, nunca vamos a querer. Ahora estamos aquí. Esta naturaleza es nuestra”, dijo Tapayona, indígena Waiãpi de poblado Pinoty.

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En agosto, el presidente Michel Temer puso fin repentinamente a las restricciones a la minería en parte de una amplia reserva nacional llamada Renca, una región del tamaño de Suiza que engloba el territorio de la tribu Waiãpi. Aunque el presidente dio marcha atrás en setiembre, la tribu sigue preocupada.

“Estamos preparados. No estamos quietos. Luchamos para que no pase otra cosa”, dijo Patihéu, indígena Waiãpi.

El primer contacto con las autoridades brasileñas fue en los años 70 y casi desaparecieron a causa de las enfermedades contraídas.

“Hasta hoy nuestros padres y todos nosotros seguimos molestos. Porque en esa época robaron la salud de los niños Waiãpi”, dijo Tzako, jefe del pueblo Waiãpi de Manilha.

El estilo de vida de la tribu está muy lejos del mundo moderno, pero la generación más joven usa la tecnología en su lucha para preservar las antiguas tradiciones.

Cuando acceden a internet en la ciudad, cuelgan videos en las redes sociales como este, de una protesta contra Temer.

“Tenemos que publicar en internet para que vean como es nuestro modo de vida. Aquí todos están muy preocupados. Estamos preservando cada vez más nuestra tierra indígena”, dijo Janukular, indígena Waiãpi.

Con apenas 1200 miembros, esparcidos en aldeas a las que solo se accede a pie o por el río, las flechas envenenadas terminan siendo más bien simbólicas.

Ellos ahora están vacunados contra la enfermedad que una vez casi los destruyó, pero su preciada tierra sigue estando en riesgo. (AFP)