Edwin Vergara: los nexos de su exsocio con el narcotráfico en Bélgica

Más sobre la historia del colombiano Diego Sánchez Ospina y su relación con el congresista fujimorista

Cámaras de seguridad en Lima. Video: América TV

Cuando fue detenido dijo: “Estoy haciendo empresa”, y en eso no mentía. El ciudadano colombiano Diego Sánchez Ospina es un empresario del polvo blanco, cayó con más de 900 kilos de alcaloide de cocaína. Sabemos además que es exsocio del congresista fujimorista Edwin Vergara y también su examigo. Amistad de varios años rota hace una semana unilateralmente.  

Ahora Vergara lo repudia, pero, allá por el 2016, cuando eran tan amigos que lo invitaba a su boda y cuando eran socios en la empresa Golden Colors, Diego Sánchez Ospina fue requerido por las autoridades belgas en el marco de una investigación por narcotráfico. Mediante cooperación internacional, Bélgica habría pedido ayuda al Ministerio Público, pero aquí nadie movió un músculo ni un papel.

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La historia es esta: el 6 de abril del 2016, en Bélgica fue intervenido un contenedor de papel reciclado donde se encontró casi media tonelada de cocaína. La empresa que enviaba el contenedor era de Curazao y la receptora del cargamento una empresa belga también dedicada aparentemente al papel usado. La defensa de la empresa belga que recibió el polvo envuelto en papel, Bechtold Papier, sostuvo que no tenía nada que ver con el tráfico de drogas y que su importación había sido preñada por terceros. Pero el fiscal belga estaba convencido de que el negocio de importar papel usado de Centro y Sudamérica no era rentable, que era en realidad una tapadera del narcotráfico.

Pero el abogado de los detenidos defendió a muerte la tesis de que la importación de papel sí era un negocio sostenible y ahí fue cuando apareció en escena Diego Sánchez Ospina. Se solicitó que en calidad de testigo se le tomara su declaración como dueño de la empresa Internacional Business and Pan-American Investment SAC de Perú. Ospina a través de esta empresa exportó en el 2015 más de 400 toneladas de supuesto papel reciclado a la empresa belga. Era uno de sus principales proveedores, aunque la droga se encontró en un cargamento que venía de una empresa de Curazao.

No sabemos si la empresa belga puso a Sánchez Ospina en el foco a propósito por venganza o porque realmente pensaba que se trataba de un empresario que hacía negocio legal con el papel reciclado. El caso es que se prendió la alarma, pero aquí no escucharon o no quisieron escuchar.  En esa fecha abril del 2016 Sánchez Ospina además de ser dueño de la empresa Internacional Business era socio del congresista Vergara en la empresa Golden Colors. Dejó de serlo en junio de ese año cuando le vendió sus acciones por 15 mil dólares. En octubre el congresista se casó y ahí estuvo Sánchez Ospina bien al terno y a la gomina, compartiendo esta vez su felicidad. 

La semana pasada cuando estalló el escándalo el congresista Vergara dio un sinfín de entrevistas negando cualquier vínculo con los negocios clandestinos del colombiano. Ahora tanto él como sus abogados están en cura de silencio. Pero hay muchas preguntas que todavía quedan en el aire, una sería si el colombiano, exsocio y examigo colaboró directa o indirectamente en financiar su campaña. Los asesores del congresista niegan esta posibilidad, pero habrá que ver.

Lo concreto es que desde el 2016 las autoridades podrían haber seguido los pasos de diego Sánchez Ospina, de sus socios y de sus negocios y han tenido que pasar dos años para que el grupo orión de la Dirandro siguiendo otro rastro llegue a Sánchez Ospina.

Cuando la Policía lo puso en la mira, no lo soltó. Aquí lo vemos saliendo de su casa de Miraflores con su pareja y otro de los intervenidos. Los vemos también yendo de compras, llevando las compras a casa, sacando materiales y llevándolos a la empresa en San Juan de Lurigancho donde se encontró la droga.

Sánchez Ospina abría con su propia llave el local de la empresa South Peruvian Plastic. Entraba y salía un día tras otro como si fuera su empresa. El Grupo Orión lo registró incluso a Sánchez Ospina comprando la grasa automotriz que se utilizó para empaquetar y camuflar el olor de la droga. Vemos a otro ciudadano colombiano llegando con maleta incluida al local. Al parecer era el especialista en empaquetado. En fin, grabaron todo y a todos con las manos en la masa, como para no dejar ningún cabo suelto. Pero un capo de la droga no va a comprar la grasa para empaquetar la droga ni la empaqueta. Diego Sánchez Ospina y el resto de detenidos no son los peces gordos, a esos se les pudo haber cogido si la información de Bélgica hubiera sido procesada y tramitada a tiempo.

Y Edu Vergara insiste en que no sabía nada, en que no la vio venir, en que este señor que tenía varias empresas a su nombre, que viajaba más que embajador, y vivía bien gracias al papel reciclado le pareció un emprendedor sano y bien legal. Eso ahora lo tendrá que demostrar ante la fiscalía, que también va a poner el foco en las empresas de su familia. Los detenidos por el momento se han acogido al silencio en los interrogatorios. Pero podría ser condenados a penas de 20 años.  

Por lo pronto, a pedido suyo, Fuerza Popular ha suspendido su militancia mientras duren las investigaciones. Pese a que Vergara es uno de los cercanos a Keiko Fujimori, pese a ser el secretario de Ética de Fuerza Popular, Daniel Salaverry, portavoz del partido, saca cuerpo con pretendida elegancia.