Papa Francisco: cinco presos cumplieron sus sueños de ver al Sumo Pontífice

Todos se ganaron la invitación del Vicario de Cristo por sus talentos

Uno es pintor, otro cantante y tres son confeccionistas textiles

Desde su llegada, muchos a su paso corrieron para verlo y escucharlo. Pero hay cuatro peruanos y un extranjero a los que Francisco pidió ver y escuchar. Y no son dignatarios ni dueños de empresas ni estrellas del espectáculo. Son 5 presos de distintas cárceles del país  que a pedido del propio papa Francisco lo vieron en esta visita al Perú. Noel, Yoselin, Gabriel y Jhon dejaron por algunas horas sus celdas para recibir, nada menos, que la bendición del sumo pontífice, en vivo, en directo y a puerta cerrada.

Bien dicen que la fe mueve montañas y también traspasa barrotes. Ninguno de ellos se conoce, pero sus talentos y sus ganas han dado frutos. Le llaman fe, perseverancia, milagro, finalmente es un sueño, que se les ha cumplido.

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Uno de ellos es Noel Jaimes, a quien llaman el profe, es pintor y está recluido, desde hace seis años, en el penal Miguel Castro Castro en Lima. Con su talento, este hombre ha cambiado las sombrías paredes de la prisión y ha puesto el mar, los bosques y los cerros ante los ojos de tres mil reclusos.

Noel, a sus 63 años, ha hecho historia en este penal. En julio del año pasado, decidió pintar un lienzo inspirado en los reclusos seguidores de Cristo, ni bien lo terminó, quiso enviárselo al papa Francisco a Roma. Lo tildaron de loco, pero lo hizo. Su pintura traspasó los barrotes y la distancia, hasta que llegó al Vaticano. Ese momento quedó inmortalizado en esta fotografía, que el mismo papa le hizo llegar en señal de agradecimiento. Lo que jamás cruzó por su mente, es que el propio Francisco le enviaría una invitación para verse durante su visita al Perú.

El mensaje de Su Santidad que recorre el mundo y los penales, es el de no a la violencia, y no a la cultura de la exclusión, pues dice que las cárceles son un síntoma de cómo estamos como sociedad, donde ya no se apuesta ni por la vida, ni por el cambio, y donde existe necesidad de una justicia con esperanza. En el Perú la idea está encaminada a la reinserción social.

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Desde que el papa Francisco anunció que llegaría al Perú país, los internos de los 69 penales del país dijeron manos a la obra. En siete meses escribieron canciones, cartas, afinaron voces, otros hicieron rosarios, panes, peluches, sillas, etc. 85 mil reclusos que a nivel nacional estuvieron literalmente en modo papa.

Jhon Huamán Vilca es un recluso del penal del Cusco que cree que el perdón, la fe y los milagros también nacen en el encierro. En septiembre del año pasado se le ocurrió elaborar una casulla al Santo Padre, la vestidura que utilizan los sacerdotes para oficiar misas. La hizo con motivos incaicos y con la ayuda de cinco internos. Uno de ellos se encargó de tallar en madera la imagen de Machu Picchu y otro de tejer la bolsa de regalo. Su iniciativa contagió a las internas de Arequipa, Joselyn Ramos Ramos, quien confeccionó la segunda casulla para el papa con la imagen de la Virgen del Chapi, la patrona. Ayacucho no quiso quedarse atrás y Gabriel Bautista Ludeña elaboró la tercera Casulla con un retablo ayacuchano. Los tres saben que no pueden retroceder el tiempo ni reescribir su pasado, pero jamás imaginaron que estas ofrendas les darían una hoja en blanco para escribir su futuro. Ellos tres también verían a Francisco, pero en un lugar privilegiado.

Pero mientras esto pasaba en estos penales, en el Sarita Colonia del Callao, Alfonso Pérez Zepeda, un recluso mexicano con una voz prodigiosa, decidió escribirle una canción al papa Francisco. Pero no sólo eso, su sueño era conocer a Francisco y cantarle. Pasó sus días de encierro hilando letras y sacando sentimientos de lo más profundo.

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Alfonso se presentó al concurso de canto que promovió la iglesia. Alessio Petrossino, Hugo Rodríguez y Miguel Fernández le pusieron música a su letra y en diez días sus vidas tuvieron ritmo.

La clasificación dependía en un principio de la votación vía internet, para un grupo que vive en el encierro era poco probable que alguien votara por ellos, pero por cosas que sólo Dios sabe, clasificaron a la fase semifinal.

Pero la alegría les duro poco, pues las bases exigían que los participantes sean solo peruanos. Pero, como todo milagro sobre la tierra, el encuentro con Francisco se dio y contó con la ayuda invisible de muchos.

Desde el viernes salieron con gran emoción de sus celdas de Cusco, Arequipa, Ayacucho y Lima y el sábado por la noche fue el gran encuentro. Tenían muchas cosas por decirle, pero la emoción fue grande. Por instantes se olvidaron de las cadenas, de los candados y de los guardias.

A Noel le hubiese gustado que su madre Alejandrina Santillán, de 87 años, quien vive en Huánuco, pudiera verlo en ese momento, pero así es la vida. Igual siente Yoselin, Gabriel y Jhon, quienes dicen que han cambiado y ahora afrontan el futuro con esperanza, ccon esa misma esperanza con la que Alfonso le cantó a Francisco.

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