Huaicos: zona de impacto, muerte y destrucción

La lección una vez más es que no estamos preparados para enfrentar una temporada de lluvias como la que azotó el país esta semana

Fuente: Cuarto Poder

El desastre – como siempre – nos agarró de sorpresa. Todos los pronósticos que habían anticipado un evento climático para el año pasado quedaron cortos ante este embate que nadie esperaba. 

En Huancavelica un hotel para turistas se derrumbó como si fuera un castillo de naipes, el río Sicra en Lircay, Angaráes estaba hecho un desconocido para la población que felizmente se mantuvo alerta y no hubo víctimas que lamentar. Solo miles de soles en pérdidas.

Pero la imagen que ha conmovido a todos y que demuestra que cualquiera puede ser sorprendido por un desborde es esta que se registró esta semana en Arequipa. Un auto que circulaba por la carretera es arrastrado por la corriente de un huaico como si se tratara de una embarcación. Un camión varado allí mismo detiene el avance del vehículo pero la corriente del río causa una ola de barro y piedras que parece terminar con la vida de los ocupantes. Dos de los tres pasajeros lograron subir al camión y uno de ellos no logró salvar su vida.
 
Por su terreno accidentado Arequipa es la zona más castigada por la furia de la naturaleza. Este hombre es llevado por la corriente sin que nadie pueda hacer algo para ayudarlo. Es harto sabido que los arranques de heroísmo en estos casos la mayoría de veces solo sirven para incrementar el número de víctimas. 

En la región sureña llovió horas de horas. Las lluvias y la caída de un huaico a la altura del kilómetro once de la variante Uchumayo provocaron la muerte de 5 personas y enterraron varios vehículos en esa región.

Hasta la fecha según cifras de Indeci y otras fuentes el número de fallecidos por los desbordes y lluvias llega a 14. El viernes el Gobierno declaró en emergencia las zonas más afectadas de Arequipa, Huancavelica, Ica y Lima.
 
Y los reportes siguen llegando desde zonas de difícil acceso. Las cifras son elocuentes. Unos 140 kilómetros de carreteras han sido dañados, según el centro de operaciones de emergencia nacional de Indeci   Mil 689 familias resultaron afectadas tras la caída de huaycos en Chosica y sus alrededores. 

En Huánuco fueron perjudicadas 545 familias y en Loreto 2.645. También hay víctimas en Huancavelica y Arequipa, como ya mencionamos. Y según Senamhi la tendencia es que las lluvias empiecen a afectar las zonas más al norte del país, como Piura.

La propia Lima capital sufrió las consecuencias de esta arremetida climática luego de que la crecida y los desbordes del río Rímac y la activación del río Huaycoloro provocaran el colapso de la planta de La Atarjea y obligara a un corte sorpresivo de agua en 26 distritos. Cortes de agua que se dejaron sentir sobremanera justo cuando la Ciudad de los Reyes soporta cifras históricas de calor, cifras que incluso llegaron a superar las registradas en la selva amazónica. Hablamos de una sensación térmica de 34 grados.
 
¿Qué le pasa al clima? ¿Es este el llamado cambio climático que gobernantes como el flamante presidente Donald Trump minimiza y ridiculiza desde sus fortines en Estados Unidos? Lo que dicen los expertos del Senamhi es que en el futuro las lluvias y desastres que estos causen podrían ser más intensos.
 
La ciudad de Ica y sus alrededores fueron los lugares más afectados. 6510 familias damnificadas por la activación de quebradas que nadie había visto llenarse de agua jamás. Las consecuencias de los huaicos obligaron a que se declaren en emergencia trece distritos de dicha región. No fue la gran inundación que dejó anegada gran parte de la ciudad hace quince años, pero esta vez nadie esperaba el ataque de las aguas por zonas que se habían mantenido inactivas por unos 300 años.
 
Otras zonas afectadas fueron Los Molinos, y la urbanización San Idelfonso donde la acumulación de agua traía el peligro de epidemias. La pregunta era si los antiguos dueños de la zona habían hecho bien en vender casas en lo que era el desfogue de una quebrada.
 
El alcalde del distrito de Los Aquije, acusado por los vecinos de Chanchajalla de haber enviado muy poca ayuda, se quejaba a su vez del poco apoyo que había recibido del estado para realizar trabajos de prevención.
 
Buena parte de estos destrozos se debieron a la construcción de diques que salvaron terrenos de cultivo particulares pero que desviaron el agua hacia zonas pobladas.
 
A pesar del estado de emergencia la mayor parte de Ica sigue desenvolviéndose como siempre. Hay que resaltar que los operadores de turismo siguen trabajando en lugares como Huacachina. Ica sigue adelante a pesar de las adversidades. Sin embargo, nadie sabe cuándo ocurrirá un nuevo desastre.
 
La lección una vez más es que no estamos preparados para enfrentar una temporada de lluvias como la que azotó el país esta semana. Cuando el agua corre no encuentra otra salida que la destrucción.

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