Caso Lava Jato: inmueble vinculado a Atala será incluido en investigaciones

Según dio a conocer el diario El País, Odebrecht habría pagado gran cantidad de dinero al ex vicepresidente de Petroperú

Inmueble de El Agustino será incluido en el caso Lava Jato. Foto: captura de TV

El interior de un inmueble ubicado en la cuadra 5 de la calle José de Rivera y Dávalos en el populoso distrito de El Agustino luce con un sofá rojo abandonado muy cerca de una entrada corroída por el óxido, basura y desperdicios por aquí y por allá. Un silencio que lo domina todo.
 
Pues bien, este inmueble, una parcela de lo que se conoce como el Fundo Santoyo, será incluido en las investigaciones fiscales del caso Lava Jato en nuestro país. Por extraño que pueda parecer. 
 
 
El conocido abogado Julio Rodríguez es hoy defensor de Faresh Miguel Atala Herrera, un empresario textil que entre agosto de 2008 y agosto de 2011 fue también vicepresidente de PetroPerú, es decir, durante el segundo gobierno de Alan García. Según la documentación existente, durante la década pasada, Atala fue muy cercano al ex jefe de Estado aprista y a su entorno, incluso, tuvo su petroaudio.
 
Esta semana, el diario El País de España reveló una serie de documentos confidenciales de la Banca Privada de Andorra que señalan que Odebrecht, a través de una de sus empresas off shore, habría pagado ingentes cantidades de dinero a una serie de personajes en el Perú. A Atala, por lo pronto, le depositó en el año 2007 cerca de 900 mil dólares en una cuenta que este tenía en esa entidad bancaria. 
 
El abogado Rodríguez dio una explicación esta semana y la reiteró a Cuarto Poder. Los 900 mil dólares que Odebrecht le depositó a Atala, correspondían a la transferencia de posesión de este inmueble, propiedad de una de las empresas vinculadas al ex vicepresidente de Petroperú. La transacción se produjo en diciembre de 2007 entre Inmobiliaria La Toscana, posesionaria del predio, y Odebrecht Perú Ingeniería y Construcción, el adquiriente. Según este contrato privado de transferencia de posesión del inmueble que no figura en registros públicos. El terreno vendido es el 555 de la calle José Rivera y Dávalos en el Agustino. 
 
Según la documentación que pudimos revisar, Inmobiliaria La Toscana le debía cerca de 11 millones de dólares a Atala Herrera, quien era uno de sus accionistas. Esto debido a los sucesivos préstamos que desde la década de los 90 Atala había hecho a empresas del grupo económico al que pertenecía Inmobiliaria La Toscana. Por eso, la Junta de accionistas decidió vender un terreno de su propiedad para palear la acreencia. 
 
Sin embargo, el contrato en sí, alcanzado por el abogado, llama la atención. Se señala que, por la transferencia de la posesión de este terreno de más de 21 mil metros cuadrados, Odebrecht pagaría 1 millón 312 mil dólares en dos armadas. El dinero tenía que ser depositado en una cuenta de la Banca Privada de Andorra que ahora se sabe perteneció a Ammarin Investment, cuyo representante era Atala. Este contrato, lleva la firma del entonces representante de Inmobiliaria La Toscana, pero no del funcionario de Odebrecht con el que se cerró la transacción. 
 
 
El aparente abandono del inmueble nos da la licencia de preguntarnos si alguna vez Odebrecht guardó algo en estos espacios. Y despierta también otras interrogantes. En lo que respecta al Perú, uno encuentra que Odebrecht terminó pagando más de un soborno en cuentas de la Banca Privada de Andorra. Por lo pronto en los casos del Metro de Lima y del ex gobernador del Cusco, Jorge Acurio Tito. Además, según el reporte confidencial de los funcionarios de la entidad  bancaria de ese principado, la empresa que efectuó el pago de más de un millón 200 mil dólares a Atala, a nombre de Odebrecht, no fue otra que Klienfeld Services, la off shore de la firma brasileña usada, curiosamente, para el pago de sobornos en todo Latinoamérica. 
 
Hay otro detalle, si observamos el documento confidencial de la Banca Privada de Andorra, vemos que junto al nombre de la empresa de Atala figura otro: el de Xavier Pérez. Este sujeto aparece en el caso de las supuestas coimas al cuzqueño Jorge Acurio Tito. Según lo dicho por el abogado José Francisco Zaragozá, Francesc Xavier Pérez Giménez, ciudadano español, fue quien lo ayudó a abrir las cuentas en Andorra para la empresa Wircel, a través de la cual Odebrecht le pagó los sobornos a la ex autoridad regional.  
 
Ammarin Investment:
“Sociedad presentada por Klienfeld (Odebrecht) como socio estratégico en Perú. La cuenta se abrió el 16 de octubre de 2007, recibió un traspaso de Klienfeld y su actividad ha sido escasa. En su día se miraron todas las listas y la información de Internet sin que apareciera ningún dato negativo”.
 
Esto es lo que dice, traducido del catalán, el documento de la banca privada de Andorra. Buscamos la versión de Odebrecht respecto a todo esto: la transacción inmobiliaria, el uso que le dieron a este predio y el depósito en Andorra, pero en un comunicado escueto señalaron que no harían ninguna declaración debido al compromiso de confidencialidad con el Ministerio Público peruano. 
 
La aparición de Miguel Atala Herrera ha llamado la atención de muchos y ha vuelto a traer a la memoria su actuación en el segundo gobierno aprista y su estrecha relación con el ex presidente Alan García. En el 2003, formó parte del primer consejo directivo de la Asociación Democracia Social, destinada supuestamente al apoyo de las pymes, donde García fue presidente, el ex secretario de Palacio de Gobierno, Luis Nava Guibert, ofició de secretario y Atala de tesorero. En el 2004, también fue presidente del Instituto Empleo, que tuvo a Nava como secretario ejecutivo. En la campaña de 2011, una de sus empresas apoyó a Nava cuando postuló al Parlamento Andino. El monto de la colaboración fue de  99 mil 324 soles. 
 
Su hoja de vida no ha estado exenta de polémica. Antes de ser vicepresidente de Petroperú, fue condenado en febrero de 2006 a dos años de prisión suspendida debido a que se comprobó que una de sus empresas robó energía eléctrica de Edelnor. En agosto de 2008, fue nombrado vicepresidente de Petroperú, y también tuvo su petroaudio. Fue grabado conversando con Alberto Quimper, el recordado Don Bieto, sobre los supuestos lobbys que algunas empresas hacían en el Congreso. Incluso, en otro audio se escucha a Rómulo León decirle a Quimper que colocarían a Atala en la presidencia de Petroperú en lugar de César Gutiérrez. Y que el ex presidente García estaba al tanto de esto. 
 
Pero como se quiera, el depósito hecho por Odebrecht en diciembre de 2007, se efectuó nueve meses antes que Atala llegara a la vicepresidencia de Petroperú. Se ha especulado con que Atala, desde su cargo, propició la suscripción de un acuerdo entre Braskem-Odebrecht y Petroperú para analizar la viabilidad de una planta petroquímica en el sur de nuestro país. Pero ese acuerdo se firmó en noviembre de 2011 y Atala dejó el cargo en agosto de ese año. Más alla de suspicacias, todas estas aristas pasarán ahora a investigación en el Ministerio Público al igual que el extraño terreno de la compra venta en El Agustino.
 
La lista de nombres vinculados a Odebrecht en los documentos de la Banca Privada de Andorra incluye algunos conocidos. Aparece Edwin Luyo Barrientos y Víctor Enrique Muñoz Cuba, este último sobrino del ex viceministro Jorge Cuba Hidalgo, todos vinculados al caso de las coimas en el Metro de Lima. Pero también, entre otros, figura el de un tal Gabriel Parado Ramos, que para algunos no sería otro que Gabriel Prado Ramos, ex gerente municipal en la gestión de Susana Villarán. Sin embargo, su nombre no aparece relacionado a monto de dinero alguno.
 
 
Lo que llama poderosamente la atención es el nombre de Horacio Cánepa, ex político vinculado al PPC y al escándalo Huanucazo de 1995. Como árbitro de la Cámara de Comercio de Lima emitió 17 laudos favorables a Odebrecht en procesos contra el Estado peruano por proyectos como la interoceánica y la Irrsa norte. Según un documento, Odebrecht le habría pagado 435 mil dólares a través de la empresa Maxcrane Finance SA Perú.
 
Buscamos la versión de todos los aludidos, pero fue imposible contactarlos a pesar de que dejamos nuestros números móviles de referencia. Como se ve, el caso Lava Jato y sus múltiples aristas está muy lejos de tener un desenlace.